Hace 18 meses que el grupo paramilitar, liderado por Mohamed Hamdan Dagalo, conocido popularmente como “Hemedti”, comenzó con un salvaje hostigamiento sobre la capital de la región de Darfur. Finalmente, el control total de la ciudad quedó en manos de las FAR, dejando un saldo de 260 mil personas atrapadas sin poder escapar.
La organización Médicos Sin Fronteras registró que sólo alrededor de 5.000 personas consiguieron escapar del caos de El Fasher al campamento de desplazados de Tawila, el punto de evacuación más cercano. Esta cifra deja entrever que muchas personas no alcanzaron el campamento y abre el interrogante sobre el paradero de miles de personas desaparecidas.
Según especialistas del Laboratorio de Investigación Humanitaria de Yale, la situación es incluso más crítica que antes de que se tomara El Fasher. Esta afirmación se basa en el análisis de imágenes satelitales que no indican un significativo desplazamiento de personas que abandonen la capital. Esto eleva el riesgo de asesinatos y secuestros.
Imágenes y relatos de testigos indican que, en la región de Darfur, está sucediendo una masacre feroz. Videos muestran cómo las fuerzas paramilitares disparan y ejecutan civiles con indiferencia. Además, las Fuerzas de Apoyo Rápido atacaron el último centro de salud operativo en la ciudad. La OMS confirmó que al menos 460 personas fueron asesinadas por la milicia rebelde.
El escenario es cada día más crítico: no parece haber una vía hacia la pacificación del país; no hay acuerdos en el horizonte entre el Ejército Sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido. El escenario en Darfur parece empeorar con la toma del control total por parte de los rebeldes paramilitares: se teme una nueva fase de persecución y exterminio.
Las FAR, con Hemedti a la cabeza, niegan todas las acusaciones de asesinatos de civiles y de ataques contra grupos étnicos no árabes, a pesar de vastas pruebas presentadas por la Organización de las Naciones Unidas e instituciones de derechos humanos afines. La situación se agrava cada día y la cantidad de desplazados internos y refugiados es escalofriante. Según el informe de abril 2025 del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), hay, entre refugiados y desplazados internos, 14,3 millones de personas.
Las FAR fueron creadas en 2013 por Omar al-Bashir, expresidente sudanés que fue derrocado en 2019 después de gobernar 29 años. Las Fuerzas de Apoyo Rápido son lideradas por Mohamed Hamdan Dagalo, alias “Hemedti”. Al-Bashir creó, a través de Hemedti y sus Fuerzas de Apoyo Rápido, su propia defensa militar, convirtiéndola en uno de sus brazos armados por fuera de las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS) y dándole el carácter de fuerza paramilitar oficial.
En 2018 se produjo un gran estallido social al que se denominó “Revolución Sudanesa”, donde la sociedad buscó desestabilizar y terminar con el gobierno de al-Bashir con el fin de restaurar la democracia. La respuesta del gobierno fue contundente, y la represión se hizo regla. Las FAR y las FAS protegieron a al-Bashir incurriendo en violaciones de derechos humanos. El desgaste del gobierno provocó que, en abril de 2019, las Fuerzas se unieran para derrocar al gobierno de al-Bashir, creando una cúpula militar dirigida por Hemedti y Al-Burhan.
Las manifestaciones pidiendo por la instauración de un régimen democrático siguieron, y la respuesta por parte del nuevo gobierno militar fue la masacre de Jartum, capital de Sudán, que dejó más de 100 muertos en una protesta política en junio de 2019. Luego se intentó crear un gobierno dirigido por un primer ministro civil, Abdalla Hamdok, que no funcionó, llevando a su posterior renuncia en 2022, luego de un golpe de Estado en el año 2021.
En 2023, se buscó producir un acuerdo entre las FAR y las FAS que implicaba la integración de las Fuerzas de Apoyo Rápido dentro de las Fuerzas Armadas Sudanesas. Hemedti, sintiéndose amenazado por la posible pérdida de influencia, poder y una potencial subordinación a las FAS y a Al-Burhan, rompió el principio de acuerdo y atacó al gobierno en la capital y en otros sitios de Sudán. Ese mismo año, comenzó una nueva fase de la guerra civil que tiene como epicentro la ciudad de El Fasher, en la región sudanesa de Darfur. Recientemente, las Fuerzas de Apoyo Rápido se hicieron del control total de la ciudad.
Que el conocimiento no se extinga.