Luego de 25 años de continuas negociaciones, el viernes 9 de enero el Mercosur y la Unión (UE) llegaron a un acuerdo de libre comercio, mediante la aprobación interna de la UE. La mayoría de los Estados de la UE apoyó el acuerdo y votó a favor en una reunión en Bruselas. Para su aprobación solo se necesitaba una mayoría cualificada de los Estados miembros, un mecanismo previsto para decisiones comerciales de alto impacto estratégico.
El tratado contempla el canje de carne vacuna y productos agrícolas latinoamericanos por automóviles, maquinaria y bienes industriales europeos. Según la comisión europea, los exportadores europeos podrán ahorrar cerca de 4.000 millones de euros anuales en aranceles. Al mismo tiempo, la exportación al Mercosur podría subir un 39%, alcanzando los 49.000 de euros anuales. Desde Bruselas destacan que el acuerdo busca reforzar la competitividad europea en un contexto global más proteccionista.
Mediante el acuerdo, el Mercosur eliminará o reducirá los actuales aranceles “prohibitivos”. Estos son: 35% a automóviles, 14% a productos farmacéuticos y entre 14% y 20% para maquinaria. Por último, Bélgica asegura que las exportaciones agroalimentarias europeas al bloque sudamericano también aumentarán.
La votación fue impulsada por España y Alemania mediante Pedro Sánchez, presidente de España, y Friedrich Merz, canciller alemán. Ambos consideran este acuerdo como una prioridad estratégica para la apertura a nuevos mercados, en compensación a la suba de aranceles de Donald Trump, y reducir la dependencia comercial que tiene la UE con China, uno de los principales ejes de debate económico en el bloque.
La aprobación por parte de la UE no fue fácil, ya que países con fuerte presencia en las votaciones y decisiones se opusieron. Francia, acompañada por Irlanda, Austria, Polonia y Hungría fueron quienes encontraron el acuerdo como no beneficiario para el bloque. La oposición estuvo centrada principalmente en el impacto sobre el sector agrícola y las normas ambientales.
Francia siempre se mantuvo en contra, más allá del partido político. En cuanto al resto, tiene que ver con la política actual. Su sector agrícola fue un fuerte punto que sostuvo la medida, ya que sigue teniendo una influencia política muy fuerte, la cual puede llevar a modificar resultados.
Emmanuel Macron argumentó: "Francia ha decidido votar en contra de la firma del acuerdo entre la Unión Europea y los países del Mercosur. Francia está a favor del comercio internacional, pero el acuerdo UE-Mercosur es un acuerdo de otra época, negociado durante demasiado tiempo sobre una base demasiado antigua (mandato de 1999)".
Mediante su cuenta de X, agregó: "Si bien la diversificación comercial es necesaria, los beneficios económicos del acuerdo UE-Mercosur serán limitados para el crecimiento francés y europeo (+0,05 % del PIB de la UE en 2040 según la Comisión)".
El resto de los Estados aprobaron el acuerdo, mientras que Bélgica se abstuvo. Sorpresivamente, España y Alemania votaron a favor a pesar de las marcadas asperezas entre Pedro Sánchez y Javier Milei, y la postura opositora de los ecologistas bávaros.
Ursula Gertrud von der Leyen, Presidente de la Comisión Europea - Michael Kappeler / dpa / Gettyimages.ru.
Con estos resultados, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tiene el próximo paso a su disposición. Deberá viajar a Paraguay a firmar el acuerdo, el cual deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo instancia final que definirá la entrada en vigor efectiva del tratado.
Que el conocimiento no se extinga.