El 28 de octubre se protagonizó, por parte de la policía estatal de Río de Janeiro y el gobierno de Claudio Castro, gobernador por el partido liberal (PL), una de las operaciones más violentas de la historia de la ciudad (Operación Contención), que dejó un saldo de más de cien personas fallecidas. Entre los cientos de fallecidos se encuentran cuatro policías; también hay centenares de detenidos y más de cien armas de fuego incautadas. La policía estatal, que desplegó aproximadamente 2.500 agentes preparados, se enfrentó ni más ni menos que a una de las organizaciones criminales más grande de Brasil: el Comando Vermelho (CV).
Dicho operativo ocurrió en la zona norte de la ciudad, en las favelas del complexo do Alemão y Penha, donde viven, aproximadamente, doscientas ochenta mil personas. El escenario vivido por las fuerzas policiales tensiona aún más el estado de guerra de la ciudad.
Los narcotraficantes no se quedaron atrás y respondieron de manera brutal a la policía estatal, utilizando rifles de alto calibre, arrojando granadas desde drones e incluso, utilizando barricadas caseras y secuestrando autobuses. Algunos habitantes de la zona, lograron capturar momentos donde se dispararon ráfagas de cientos de disparos por minuto.
Por el momento, no hay constancias públicas de víctimas correspondientes a otros países, es decir, extranjeras. Por ejemplo, el Consulado Argentino informó y confirmó que no hay argentinos entre los afectados. “No hay argentinos involucrados en esta situación tan trágica”, afirmó Daniel Raimondi, Embajador de Argentina en Brasil.
Los cuerpos recuperados de las víctimas fatales luego del conflicto. - Ricardo Moraes / Reuters
Esta operación no es un caso aislado o exclusivo de Brasil. En otros países latinoamericanos también se registraron casos de enfrentamientos u operaciones especiales entre fuerzas de seguridad y el crimen organizado.
Por un lado, está el caso de México, donde la estrategia de militarización y fuerzas especiales para combatir el crimen organizado y el narcotráfico lleva años generando debate y preocupación. Aunque este incremento e inversión busca frenar el avance de los carteles, muchas veces termina agravando la violencia y exponiendo a la población civil. Un ejemplo de esto es el caso del operativo Culiacanazo (2019) donde la detención de Ovidio Guzman, hijo del famoso “Chapo” Guzman, desató una guerra urbana entre el Ejército y el Cártel de Sinaloa en Culiacán.
Por otro lado, se encuentra el caso de Colombia, con la Operación Agamenón, iniciada en 2015 y con una duración de 10 años, entre las fuerzas públicas de Colombia y el Clan del Golfo (la mayor organización criminal del país). Dicha operación culminó con múltiples capturas de narcotraficantes, fallecidos y denuncias por violaciones a los derechos humanos. En total, las capturas rondan alrededor de los 8.000 detenidos.
La ciudad de Río despertó este miércoles 29 de octubre en estado de shock: mientras las autoridades intentan contabilizar víctimas y controlar la situación, los habitantes de las favelas siguen atrapados entre el fuego cruzado.
Que el conocimiento no se extinga.