El pedido del funcionario israelí se basa en instar a Netanyahu a que Israel reconozca la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Este pedido surge en medio del contexto de una tensión bilateral entre Israel y el Reino Unido. El ministro de seguridad, Itamar Ben-Gvir fue quién cuestionó la presencia británica sobre las islas por expropiar y explotar los recursos naturales que se encuentran en Malvinas.
Ben-Gvir afirma que la ocupación británica es ilegal, y también manifestó su desacuerdo en el manejo y explotación de los recursos por las perforaciones petrolíferas: acusa al Reino Unido de robar dinero de las explotaciones que pertenecen a Argentina. Las declaraciones del funcionario israelí coincidieron con la denuncia del gobierno argentino, realizadas por Javier Milei en la cadena nacional del 3 de septiembre, donde manifestó que esas compañías cuentan con presuntas licencias ilegítimas otorgadas por el gobierno del Reino Unido para explotar y/o explorar hidrocarburos en la Cuenca Norte de las Islas Malvinas.
No hay que olvidar las actividades de Israel en el avance de la operación Sea Lion, proyecto offshore en Malvinas liderado por las empresas Navitas Petroleum (proveniente de Israel) y Rockhopper Operation (proveniente del Reino Unido). La empresa israelí controla el 65% de las licencias, mientras que los británicos operan el 35% restante.
Por otro lado, el ministro de finanzas Bezalel Smotrich israelí pidió la remoción del embajador británico en Israel, quién acusó al Reino Unido de ser un país que atenta contra Israel y ser un gran defensor del islam, pidiendo el fin de las relaciones diplomáticas entre Londres y Tel Aviv. La tensión que tiene Israel con el Reino Unido se basa por el rol que ha jugado la diplomacia británica en la Franja de Gaza desde 2025: cuando el ex primer ministro Keir Starmer anunció el reconocimiento de la soberanía de Palestina en dicho territorio durante la sesión ordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de ese año. Asimismo, declaró que el Reino Unido estaba contemplando restringir las importaciones de bienes agrícolas procedentes de los campos de la Cisjordania ocupada por Israel.
Para la diplomacia de un país, la soberanía legítima se consolida con una estrategia multilateral seria y de largo plazo, no quedando sujeta a los giros declarativos ni a las maniobras diplomáticas de terceros actores. Más que un apoyo genuino a los fundamentos históricos y jurídicos del reclamo argentino, la postura del funcionario israelí respondió a una lógica de represalia ante las sanciones que el Reino Unido evaluaba aplicar a los asentamientos en Cisjordania. Aunque a nivel declarativo cualquier respaldo a la soberanía puede parecer un gesto favorable, la paradoja de que empresas israelíes como Navitas Petroleum operen comercialmente en la cuenca de Malvinas demuestra la desconexión entre la retórica y la realidad económica.
La soberanía sobre las Malvinas es irrenunciable: no debe depender de las represalias coyunturales del momento, sino de una construcción multilateral seria, sostenible y cimentada en el derecho internacional.
Que el conocimiento no se extinga.