Las fuerzas hutíes capturaron la totalidad de la costa yemení sobre el mar Rojo y tomaron el control de la isla de Perim durante el mes de septiembre de 2026. La ofensiva anuló la ruta alternativa de exportación petrolera de Arabia Saudita y provocó un bloqueo naval que desplomó el tránsito de buques a nivel internacional.
La escalada militar comenzó tras el colapso de una tregua mediada por la Organización de las Naciones Unidas. Los rebeldes desviaron sus operaciones hacia el occidente y lograron la caída de la ciudad portuaria de Moca, lo que forzó la retirada de las tropas gubernamentales. Posteriormente, los combatientes ingresaron al distrito de Dhubab y extendieron su dominio hacia el archipiélago de Hanish y la isla de Perim.
La ocupación de esta isla volcánica otorgó a la milicia una línea de visión directa sobre los navíos y facilitó el impacto de objetivos marítimos. En paralelo, las fuerzas rebeldes lanzaron misiles contra instalaciones en las provincias del sur del territorio saudita. La presión obligó al gobierno saudí a cerrar su oleoducto Este-Oeste, una infraestructura diseñada para esquivar el estrecho de Ormuz. La tensión diplomática escaló cuando Riad denunció la intercepción de un dron dirigido a La Meca, acusación que negaron los portavoces hutíes y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.
La consolidación del poder rebelde generó un colapso logístico global. El volumen de naves portacontenedores experimentó un descenso del 86%, mientras que el flujo de petrolíferos se redujo un 91% en el corredor. Las navieras desviaron sus flotas hacia el sur de África, lo que prolongó los tiempos de viaje e incrementó los costos operativos a nivel mundial. Este escenario de disrupción impulsó el precio del petróleo crudo Brent hasta los 108 dólares por barril y elevó fuertemente los fletes marítimos. Asimismo, el Estado egipcio registró pérdidas de hasta 11.000 millones de dólares en ingresos debido a la disminución del tráfico en el Canal de Suez.
La crisis expuso fracturas en los mecanismos de seguridad internacional. El ministro de Defensa de Italia, Guido Crosetto, anunció que la armada de su país operaría de manera independiente sin esperar los tiempos de la misión naval europea. Crosetto justificó la medida al afirmar que la operación comunitaria no se creó como una “salida social”. Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó la petición saudita para realizar ataques aéreos directos contra posiciones rebeldes y limitó la asistencia a la provisión de inteligencia.
En el plano humanitario, la violencia armada provocó el desplazamiento interno de más de 85.000 personas en Yemen. El colapso del sistema sanitario dejó a cientos de mujeres embarazadas sin acceso a atención profesional durante los combates. Las hostilidades forzaron a miles de civiles a emprender una peligrosa huida marítima hacia el Cuerno de África. El masivo arribo de refugiados saturó la capacidad de los campamentos en Yibuti, situación que motivó al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia a desplegar asistencia de emergencia y solicitar tres millones de dólares para sostener sus operaciones.
El control territorial de la isla de Perim resonó con hechos históricos de la región, ya que exactamente en ese mismo enclave un destructor francés resultó alcanzado por el fuego de tanques yemeníes cincuenta años atrás.
Que el conocimiento no se extinga.