Son siete los candidatos con dispares trayectorias políticas y diplomáticas que buscan ocupar el máximo puesto en las Naciones Unidas de cara al 2027 en un proceso marcado por la disputa geográfica y el reclamo para que una mujer ocupe el cargo por primera vez en los 80 años de historia. La chilena Michelle Bachelet, expresidenta de su país y ex alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, propone una organización con menor burocracia y mayor capacidad de respuesta frente a los conflictos internacionales. Su experiencia al frente de organismos multilaterales y su reconocimiento en materia de derechos humanos la ubican entre las figuras de mayor proyección. El argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), basa su candidatura en su experiencia en negociaciones internacionales y gestión de crisis. Su intervención en las inspecciones nucleares en Irán, Ucrania y la central de Zaporiyia fortaleció su perfil como negociador en escenarios de alta tensión y le permitió construir vínculos con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
Por otro lado, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa apuesta por su recorrido dentro del propio sistema de Naciones Unidas. Presidió la Asamblea General entre 2018 y 2019 y defiende una agenda centrada en el fortalecimiento del multilateralismo, la igualdad de género y la cooperación entre los Estados. También impulsó iniciativas vinculadas con el desarrollo sostenible, la protección del ambiente y la inclusión de los países en desarrollo en la toma de decisiones. La costarricense Rebeca Grynspan, actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), orienta su propuesta hacia la reducción de las desigualdades, el crecimiento económico y el financiamiento para el desarrollo. Antes de asumir ese cargo, ocupó la vicepresidencia de Costa Rica y dirigió programas del sistema de Naciones Unidas dedicados al desarrollo humano.
También se incluye como candidatos a la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, exministra de Relaciones Exteriores y actual representante permanente de Guyana ante la ONU. Su candidatura busca ampliar la representación de los países del Caribe y del Sur Global dentro del organismo. Durante su carrera diplomática participó en negociaciones sobre desarrollo sostenible, seguridad alimentaria y cambio climático; además de impulsar reformas para fortalecer la capacidad de respuesta de Naciones Unidas. El sexto aspirante es el expresidente de Senegal, Macky Sall, quien gobernó su país entre 2012 y 2024 y presidió la Unión Africana. Su campaña pone el foco en una mayor participación del continente africano en los organismos internacionales, la prevención de conflictos y el fortalecimiento de la cooperación entre países desarrollados y emergentes. Completa la nómina el diplomático ugandés Olara Otunnu, auspiciado por Uganda. Exrepresentante permanente de su país ante la ONU y ex subsecretario general del organismo, también se desempeñó como representante especial del secretario general para los niños y los conflictos armados. Prioriza la protección de los derechos humanos, la prevención de los conflictos y una mayor eficacia de las Naciones Unidas frente a las crisis internacionales.
El Consejo de Seguridad realizará distintas instancias de votación informal y confidencial, donde los aspirantes necesitarán votos favorables y evitar el veto de Estados Unidos, Rusia, China, Francia o el Reino Unido, los cinco miembros permanentes del órgano. Esa instancia permitirá conocer qué postulantes reúnen el mayor consenso a través de las rondas. La Asamblea General formalizará la designación del próximo secretario general y quien resulte elegido asumirá el cargo en el 2027, con el desafío de conducir una organización que enfrenta guerras abiertas, crisis humanitarias, tensiones geopolíticas y crecientes demandas de reforma institucional.
Que el conocimiento no se extinga.