El Papa León XIV, elegido hace un año, publicó oficialmente su primera encíclica titulada “Magnifica Humanitas” el 25 de mayo. El documento cuenta con 130 páginas y 245 puntos donde se abordan temas desde el uso de la inteligencia artificial en la vida humana hasta la esclavitud moderna. De una forma bastante inusual, cómo ya acostumbró León XIV en anteriores apariciones públicas, el Papa prefirió presentar él mismo la redacción en el Vaticano de la mano de expertos en IA, como Christopher Olah, cofundador de IA Anthropic.
La tesis del documento presentado señaló que las innovaciones tecnológicas “pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión.” El sumo pontífice resaltó sobre ello que “no podemos considerar la IA como moralmente neutra”, pidiendo “desarmar” mediante marcos jurídicos y supervisión a este tipo de tecnología para evitar la desarticulación de la humanidad. La postura de la iglesia quedó clara: no constituyó un tratado técnico ni una condena a las nuevas tecnologías, sino una actualización de la Doctrina Social de la Iglesia, la cual firmó el 15 de mayo bajo el marco de celebración del 135° aniversario de Rerum Novarum, un documento que en 1891 León XIII posicionó frente a la Revolución Industrial
No sorprendió que la IA ocupara el centro de atención en la encíclica. A lo largo de sus cinco capítulos, León XIV abordó la concentración de poder tecnológico de las grandes empresas y estados, las nuevas amenazas ante la desinformación, la protección laboral ante la automatización en masa, el impacto ambiental y los fines militares del uso de la IA. Asimismo, indicó la existencia de nuevas formas de sometimiento humano ante las cadenas de producción tecnológicas.
La presencia de Christopher Olah durante la presentación oficial no llegó como una casualidad en el contexto político actual. Desde su elección, León XIV protagonizó diversos desencuentros con la administración de Donald Trump, especialmente en torno al uso de la fuerza militar, la política exterior y el papel ético de las nuevas tecnologías.
En ese marco, su aparición adquirió un matiz política adicional debido al conflicto que mantiene su empresa con las políticas de la administración de Donald Trump. El 26 de mayo su empresa (Anthropic IA) rechazó al Pentágono el acceso a su tecnología para uso militar sin ningún tipo de restricción por miedo al uso en vigilancia masiva y armas autónomas. “No proporcionaremos a sabiendas un producto que ponga en riesgo a los militares y a civiles estadounidenses”, declaró su director ejecutivo, Dario Amodei.
Más allá de las controversias, la encíclica recibió críticas positivas por parte de académicos y especialistas. Profesores de la Universidad Pontificia Comillas señalaron que su documento amplió la reflexión social de la Iglesia frente a los desafíos tecnológicos contemporáneos. Otros analistas destacaron que el texto no buscó rechazar la innovación sino plantear un marco teórico para su desarrollo ético al servicio de la humanidad, más no para su reemplazo o la concentración del poder en manos de unos pocos.
Que el conocimiento no se extinga.