El Papa León XIV dio su primer mensaje de Navidad, Urbi et Orbi, desde la logia central de la Basílica de San Pedro, con menciones explícitas a Gaza, Ucrania, Medio Oriente y regiones olvidadas de África y Asia. También pidió a la comunidad internacional abandonar la indiferencia frente al sufrimiento humano y a involucrarse con la paz.
Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro y millones de personas que siguieron la transmisión por televisión y plataformas oficiales del Vaticano, el pontífice subrayó que la Navidad “no puede reducirse a una celebración vacía”, sino que debe convertirse en un llamado a la responsabilidad colectiva frente al dolor ajeno. En ese sentido, advirtió sobre el riesgo de la normalización de la violencia y la guerra, a las que definió como “derrotas de la humanidad”.
Uno de los pasajes más enfáticos del mensaje estuvo dedicado a la situación humanitaria en la Franja de Gaza, donde el Papa expresó su preocupación por las condiciones extremas que atraviesa la población civil, especialmente niños, ancianos y personas desplazadas. Habló de falta de refugio, alimentos y asistencia médica, y reclamó que se garantice la protección de los civiles conforme al derecho internacional humanitario.
En línea con pronunciamientos previos del Vaticano, León XIV exigió que se permita el acceso pleno de ayuda humanitaria e incitó a la sociedad a no mirar hacia otro lado frente al sufrimiento prolongado de la población palestina, sin dejar de invocar la paz y la seguridad para todos los pueblos de la región.
El pontífice también dedicó un tramo central de su mensaje a la guerra en Ucrania, que continúa sin una resolución diplomática clara. En ese marco, pidió a las partes involucradas que “encuentren el coraje de sentarse a negociar” y remarcó que ninguna victoria militar puede justificar el costo humano del conflicto.
Según León XIV, la paz no puede ser entendida únicamente como un deseo espiritual, sino como una tarea concreta que exige voluntad política, diálogo sincero y renuncias recíprocas, especialmente por parte de quienes detentan poder de decisión a nivel global.
Además de los conflictos más visibles en la agenda internacional, el Papa recordó las crisis menos cubiertas por los medios: algunas regiones de África y Asia donde la violencia armada, la pobreza estructural y el colapso institucional continúan provocando desplazamientos masivos.
En ese marco, expresó su solidaridad con los migrantes y refugiados, a quienes describió como “rostros concretos del sufrimiento contemporáneo”, y cuestionó las políticas que priorizan el cierre de fronteras por sobre la protección de la vida humana.
Si bien el Urbi et Orbi es un acto litúrgico, el discurso de León XIV tuvo una fuerte dimensión política y humanitaria, en línea con la tradición reciente del Vaticano de intervenir moralmente en los grandes debates globales. El mensaje insistió en que la indiferencia es una forma de complicidad y que la paz requiere compromiso activo de gobiernos, organismos internacionales y sociedad civil.
Como gesto simbólico, el Papa retomó la tradición de ofrecer saludos en varios idiomas durante la bendición, reforzando la idea de una Iglesia con vocación universal y atenta a los distintos contextos culturales y políticos del mundo.
La bendición Urbi et Orbi es uno de los mensajes más relevantes del calendario católico y se pronuncia únicamente en Navidad y Pascua. El de este miércoles fue el primer mensaje navideño de León XIV como pontífice, tras su elección a comienzos de 2025, y marca una línea clara de su pontificado en materia de paz, justicia social y defensa de los más vulnerables.
Que el conocimiento no se extinga.