El pasado 21 de Octubre, Japón eligió a Sanae Takaichi como nueva primera ministra. Tiene el desafío de liderar no solo al partido liberal democrático, que lucha en recuperar la confianza de los votantes después de varios escándalos, sino también recibe a un Japón que enfrenta bajas tasas de natalidad y crecientes tensiones geopolíticas. En cuestiones económicas, el país enfrenta una gran subida de precios luego de varios años de deflación; hecho que atrajo la ira de la población japonesa y aumentó el apoyo a la oposición de ultraderecha de Takaichi.
La ministra obtuvo 237 votos, superando al candidato opositor Yoshihiko Noda del Partido Constitucional Democrático, quien obtuvo 149 votos en la votación de la cámara de representantes. Este hecho representa un giro decisivo hacia la derecha: Sanae Takaichi pertenece a una derecha conservadora firme y seguidora de la ex primera ministra británica, Margaret Thatcher, a quién desea imitar para convertirse en “La dama de hierro”.
Takaichi tiene 64 años, nació el 7 de marzo de 1961 en la Prefectura de Nara, Japón; es hija de un oficinista y de una agente de policía, y la política estuvo muy alejada de su crianza. Su inclinación hacia la administración comenzó en la década de 1980, durante el apogeo de la fricción comercial entre Estados Unidos y Japón, momento que aprovechó para trabajar junto a una congresista estadounidense del Partido Demócrata, Patricia Schroeder que era conocida por sus críticas hacia Japón. Su carrera política comenzó en 1993, cuando ocupó cargos claves en el gobierno como ministra de seguridad económica, asuntos internos e igualdad de género, pero con una experiencia diplomática escasa. Abogó por un ejército más fuerte, mayor gasto fiscal para su financiamiento, la promoción de una fusión nuclear, ciber-seguridad y políticas de migraciones más estrictas.
Además, es defensora de la ley misógina que impide a las mujeres heredar el trono del Crisantemo de Japón, y se opone a que las parejas casadas tengan más de un apellido (lo que significa que muchas mujeres renuncian a su apellido en favor de sus maridos). También se opone al matrimonio igualitario, durante su campaña se comprometió a hacer que los honorarios de las niñeras fueran parcialmente deducibles de impuestos y propuso exenciones fiscales corporativas para las empresas que brindan servicios internos de cuidado infantil. Otras medidas que apoya incluyen: ampliar los servicios hospitalarios para la salud de la mujer, dar a los trabajadores domésticos un mayor reconocimiento y mejorar las opciones de atención para la sociedad japonesa que envejece.
Sanae Takaichi, la primer japonesa en ocupar el cargo de Primer Ministro - Franck Robichon/Pool via REUTERS
Fue aprendiz del difunto ex primer ministro, Shinzo Abe, con quien estudió economía y a quien prometió aplicar su visión económica para reducir el gasto público y la obtención de préstamos baratos. Se espera que las medidas aprendidas de Abe reactiven la economía japonesa, pero también generó inquietud entre los inversores sobre la capacidad del gobierno para financiar más gasto en un país donde la deuda supera ampliamente el tamaño de la economía. Tanto el yen (moneda japonesa), como los precios de los bonos están debilitados.
La nueva líder japonesa recibió las felicitaciones de líderes mundiales destacados, entre ellos Giorgia Meloni (primera ministra de Italia), Úrsula Von Der Leyen y Roberta Metsola (funcionarias ejecutivas de la Unión Europea), Abdelfatah El-Sisi (Presidente de Egipto), el jeque bin Rashid Al Maktoum (Vicepresidente y primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos y gobernador de Dubái) y Donald Trump. El líder estadounidense prometió profundizar la cooperación bilateral entre sus países, contemplando las importaciones de soja, vehículos estadounidenses y gas. Por su lado, Takaichi manifestó que la alianza con Estados Unidos es la piedra angular de la política exterior y de seguridad japonesa. Busca consolidar una cooperación militar con Estados Unidos, ya que Japón hospeda la presencia de estadounidenses fuera del país, incluida una flota de aviones de combate y un portaaviones.
El ascenso de Sanae Takaichi, fue un hecho simbólico al convertirse en la primera mujer al frente del gobierno japonés. Este hecho plantea un escenario de tensiones y posibilidades. Es un hito en la escena política, pero también una prueba de que la representación no siempre equivale a una transformación. Hace que Japón entre en una encrucijada: por un lado, se abren expectativas de renovación y empoderamiento femenino; por el otro, el perfil conservador que refleja Takaichi es nacionalista y heredero del legado de Shinzo Abe, y sugiere más continuidad que ruptura.
Lo que finalmente se disputa es el comienzo de una era que refleja una puerta abierta hacia nuevas dinámicas políticas, o simplemente un salto de página que no altera el sistema que ha estado gobernado durante muchas décadas, siguiendo la misma lógica y mismos actores.
Que el conocimiento no se extinga.