El estallido de la guerra en Irán el pasado 28 de febrero ha provocado el cierre casi total del estrecho de Ormuz, la ruta marítima de combustible más importante del mundo. Ante los ataques con drones, misiles y minas en la zona, las navieras han desviado sus rutas hacia alternativas más seguras como lo es el Canal de Panamá, que ha visto multiplicar sus ingresos gracias a un aumento del tráfico y a subastas de cupos para transitar.
Por ende, el tránsito por el canal panameño creció cerca de un 11% desde el inicio del conflicto, registrando picos de hasta el 20% en los días de mayor demanda. En los días normales la tarifa oscila entre los 300.000 y 400.000 dólares, pero las empresas que no poseen un turno reservado recurren a un sistema de subastas, llegando a pagar hasta 4 millones de dólares para cruzar la vía fluvial.
Las autoridades del Canal de Panamá estiman que este incremento de actividad generará un crecimiento en los ingresos de entre el 10% y el 15%. Aunque el director financiero de la institución, Víctor Vial, pide cautela debido a la volatilidad del escenario, este repunte supone una inyección económica directa para el país.
En el año fiscal 2025, el canal aportó directamente 3.000 millones de dólares al fisco (un 3,4% del PIB de Panamá), una cifra que aumentará considerablemente este año si la crisis en Oriente Medio se prolonga.
A pesar del auge comercial, el Canal de Panamá no puede sustituir al estrecho de Ormuz a largo plazo. La infraestructura del canal cuenta con limitaciones físicas que impiden el tránsito de los superpetroleros (VLCC, por sus siglas en inglés), barcos capaces de transportar hasta dos millones de barriles de petróleo en un solo viaje.
Además, la ruta americana hacia Asia implica viajes más largos, peajes más caros y retrasos en las esclusas, lo que encarece los costos logísticos. La crisis actual deja en evidencia la fragilidad de las cadenas de suministro globales y obliga a las empresas a diversificar con urgencia sus rutas y sus tecnologías de almacenamiento.
Que el conocimiento no se extinga.