Australia y Fiji firmaron en Suva (Fiji) un acuerdo bilateral denominado Ocean of Peace Alliance, un tratado de defensa mutua el 6 de julio, pocas horas antes de que China lanzara un misil balístico de largo alcance hacia el Pacífico.
El tratado profundiza la cooperación entre ambos países y abre la posibilidad de incorporar a otros Estados insulares del Pacífico. Al mismo tiempo, convierte a Fiji en el cuarto aliado formal de Australia, después de Estados Unidos, Nueva Zelanda y Papúa Nueva Guinea. El tratado compromete a Canberra y Suva a cooperar y consultarse ante amenazas a la soberanía de cualquiera de los dos países.
Horas después de la firma de este tratado, China llevó a cabo el lanzamiento de una prueba de misiles balísticos de largo alcance en el océano Pacífico. Beijing describió la prueba como parte de su entrenamiento militar anual y afirmó que no estaba dirigida contra ningún país específico. El gobierno de Australia, sin embargo, calificó el lanzamiento como desestabilizador y expresó preocupación por cualquier acción que pueda afectar la paz y la seguridad del Pacífico.
Al mismo tiempo, Nueva Zelanda analiza la posibilidad de incorporarse a la alianza. El primer ministro, Christopher Luxon, afirmó que la participación de Wellington sería lógica debido a la cooperación existente con Australia y Fiji. También señaló que una incorporación temprana permitiría a Nueva Zelanda influir en la eventual expansión del acuerdo hacia otros países del Pacífico.
La posible adhesión neozelandesa modificaría el alcance del tratado. Lo que comenzó como un acuerdo bilateral entre Australia y Fiji podría transformarse en el núcleo de una arquitectura de seguridad más amplia. Australia y Nueva Zelanda ya mantienen una relación de defensa histórica, mientras que Wellington firmó recientemente un acuerdo de cooperación militar con Papúa Nueva Guinea para ampliar la cooperación y coordinación en ejercicios militares conjuntos.
La expansión de estos acuerdos ocurre mientras China aumenta su presencia diplomática, policial y económica en las islas del Pacífico. Beijing mantiene un acuerdo de seguridad con las Islas Salomón y profundizó sus vínculos con otros gobiernos de la región.
El desafío para los países insulares consiste en ampliar su seguridad sin perder capacidad de decisión. Algunos países criticaron el lanzamiento del misil, mientras otros evitaron una condena más contundente para no afectar sus relaciones con Beijing. Fiji intenta mantener ese equilibrio; la alianza con Australia refuerza sus vínculos militares con Canberra, pero el gobierno de Sitiveni Rabuka sostiene que el acuerdo no amenaza las relaciones de Fiyi con China.
La posible incorporación de Nueva Zelanda será una de las próximas pruebas para el acuerdo. Para Australia, la red de acuerdos representa una forma de consolidar sus vínculos de seguridad con los países del Pacífico. Para China, el fortalecimiento de esas relaciones reduce el margen de maniobra para ampliar su influencia. Si Wellington avanza y se une a la alianza, esta dejaría de ser un acuerdo bilateral para convertirse en el núcleo de una estructura regional más amplia. El futuro del Ocean of Peace dependerá de si esa expansión fortalece la capacidad de decisión en la región, o termina cayendo en la competencia entre China y las potencias occidentales.
Que el conocimiento no se extinga.