Se reunieron el presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., y la primera ministra japonesa, Takaichi Sanae, para que sus respectivos países eleven sus relaciones bilaterales a una Asociación Estratégica Integral, tras una cumbre celebrada en Tokio el 28 de mayo de 2026.
El acuerdo se anunció durante la primera visita de Estado de un presidente filipino a Japón en más de una década, lo cual coincidió con el 70.° aniversario de la normalización de relaciones entre los países. Ambos líderes elevaron sus relaciones diplomáticas a uno de los niveles más altos posibles, permitiendo iniciar negociaciones formales para un acuerdo de intercambio de información y equipamiento militar, el primer acuerdo de este tipo que Japón firma con un país del sudeste asiático.
Japón ya había levantado en abril de 2026 su veto histórico a exportaciones de armas letales, y en los ejercicios Balikatan 2026, Japón desplegó alrededor de 1.400 efectivos de las Fuerzas de Autodefensa, su primera participación activa en dichos ejercicios. Este acercamiento entre Manila y Tokio es fruto de la militarización del Mar del Sur de China, como rechazo a cualquier cambio unilateral del status quo por la fuerza, reiterando el apoyo al Laudo Arbitral de 2016 sobre el Mar del Sur de China.
De la misma manera, Filipinas también elevó lazos diplomáticos con vecinos de la región, como por ejemplo Vietnam. Lo que da forma a una red que conecta a Filipinas con Australia, Vietnam, India y organizaciones regionales como el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (QUAD). La cooperación Tokio-Manila vincula distintos focos en un único teatro unificado; no es un simple vínculo bilateral, es un capítulo más de fortalecimiento de vínculos regionales entre aliados que no solo complica la comprensión del escenario asiático, sino también la planificación estratégica de Pekín.
Tokio y Manila cooperan para reducir debilidades militares, reducir la dependencia en cadenas de suministros y responder militar y diplomáticamente ante las agresiones y actividades militares de Pekín en el Indopacífico.
En materia económica, acordaron avanzar en la revisión del Acuerdo de Asociación Económica Japón-Filipinas (JPEPA) y del acuerdo de asociación económica ASEAN-Japón, con foco en resiliencia de cadenas de suministro de minerales críticos, semiconductores y energía renovable. Del mismo modo, Japón respaldó el inicio del proceso de adhesión de Filipinas al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) en 2026.
Esta cadena de sucesos es la respuesta a la impredecibilidad actual en Asia, que lleva a los países a diversificar sus redes de seguridad. Es la reconfiguración de la geopolítica actual y las redes de alianzas asiáticas; una Filipina o Japón más débiles económicamente, o defensivamente, podría dar lugar a una política populista o incluso al surgimiento de una administración más alineada hacia otra potencia, lo que hace que el apoyo y cooperación mutua tengan también un componente de interés propio dentro de las agendas nacionales.
Que el conocimiento no se extinga.