Israel se convirtió en el primer Estado miembro de la ONU en reconocer formalmente a Somalilandia después de 30 años de aislamiento político. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, enmarca esta decisión como una extensión de los Acuerdos de Abraham, buscando una mejora de lazos con el mundo musulmán. Sin embargo, este movimiento suscitó reacciones de parte de varios Estados, redefine la seguridad en el Mar Rojo y desafía principios del derecho internacional.
Somalilandia es un país con reconocimiento limitado que funciona desde 1991 como un Estado de facto, separado de Somalia, sumido en la violencia interna. Cuenta con un gobierno estable, una moneda, ejército y pasaportes. Esto dota al país de una anómala estabilidad política y democrática en el continente africano.
Sin embargo, pese a cumplir con varios criterios de estatalidad efectiva, Somalilandia carecía de un reconocimiento internacional significativo, como Taiwán. Análogamente al caso taiwanés, Somalilandia se reconoce como un país soberano, mientras que Somalia insiste en que es parte integral de su territorio. Debido a esto, Hargeisa y Taipei han estrechado sus lazos diplomáticos desde 2020, en aras de articular una solidaridad común frente a sus vecinos hostiles.
Esta situación cambió tras la decisión del primer ministro Netanyahu el 26 de diciembre de 2025 de reconocer a Somalilandia como un Estado soberano e independiente. El jefe de gobierno anunció la firma de un comunicado conjunto con el presidente somalilandés, Abdirahman Mohamed Abdullahi, para establecer relaciones diplomáticas plenas. Este acuerdo incluye el intercambio de embajadores, así como cooperación en agricultura, salud, tecnología y economía.
Este movimiento israelí se enmarca en una lógica de intereses estratégicos en la zona del Cuerno de África y el Mar Rojo. Sobre todo, en este último, Israel busca contrarrestar la influencia de Irán a través de los rebeldes hutíes en Yemen, proxys de Teherán. Somalilandia ostenta una ubicación geográfica privilegiada en la entrada del estrecho de Bab el-Mandeb para operaciones de inteligencia o militares.
Asimismo, ante el enfriamiento de relaciones con otros actores, a raíz de la merma de gran parte del apoyo occidental, Israel busca socios periféricos estratégicos. Después de todo, la política exterior israelí se empeña en conseguir socios en Medio Oriente y África, aunque la situación en Gaza obstruya tales esfuerzos. En este escenario, Somalilandia, estratégicamente ubicada en el Golfo de Adén y deseosa de reconocimiento internacional, se perfila como un candidato óptimo para tales fines.
No obstante, la decisión de Israel de reconocer a Somalilandia como Estado independiente desencadenó una ola de reacciones, mayormente negativas, empezando por la propia Somalia. Desde la capital, Mogadiscio, el gobierno insiste en que Somalia es una parte inseparable del territorio somalí. En su cuenta de X, el presidente somalí Muhammad señala el acto como una “agresión ilegal” y una violación directa a su soberanía e integridad territorial.
Las respuestas de otros actores regionales no tardaron en aparecer. Egipto y Turquía, aliados de Somalia, ven el reconocimiento de Somalilandia como una amenaza a la estabilidad y como un “precedente peligroso” para la región. Particularmente, la enérgica respuesta turca se debe a que tiene una fuerte presencia militar y económica en Somalia, que percibe como amenazada por esta decisión.
Las instituciones multilaterales de la región también se pronunciaron al respecto. Tanto la Unión Africana, como la Liga Árabe condenaron el acto de reconocimiento israelí de Somalilandia. Como declaró Abdurahman Sayed, analista del Cuerno de África para BBC, los Estados temen la aparición de un “efecto contagio” entre otros movimientos separatistas.
Incluso las principales potencias mundiales tomaron posición respecto a la controversia que suscitó el hecho. Casi todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, incluido Reino Unido y China, condenaron la decisión de Israel de reconocer a Somalilandia.
El único miembro del Consejo que no se pronunció en contra de Israel fue Estados Unidos. Sin embargo, Washington aclaró que su propia política exterior hacia Somalilandia no ha cambiado. En otras palabras, pese a que no rechaza la decisión de Israel, EE. UU. mantiene su propia postura de no reconocimiento hacia Somalilandia.
Además, la administración Trump aprovechó la oportunidad para denunciar el doble estándar de la ONU ante este tipo de situaciones. La embajadora adjunta de Washington ante la ONU, Tammy Bruce, criticó la convocatoria de una reunión de emergencia para abordar el reconocimiento israelí de Somalilandia. “Varios países, incluidos miembros de este consejo, han reconocido unilateralmente un Estado palestino inexistente, pero no se ha convocado ninguna reunión de emergencia”, expresó Bruce.
Frente a estas acusaciones, algunos países argumentaron la diferencia de las situaciones. El embajador de Eslovenia ante la ONU, Samuel Zbogar, indicó que Palestina y Somalilandia son entidades de distinta naturaleza. “Palestina no forma parte de ningún Estado. Es un territorio ocupado ilegalmente. [...] Palestina también es un Estado observador en esta organización. Somalilandia, por otro lado, forma parte de un Estado miembro de la ONU, y reconocerlo va en contra de [...] la Carta de la ONU”, indicó el embajador.
En última instancia, aún es pronto para determinar qué camino tomará la suerte de Somalilandia en su búsqueda de reconocimiento como Estado independiente. Hargeisa espera que otros países sigan el ejemplo de Israel. Por otro lado, lo cierto es que este movimiento agudiza las tensiones entre los países del Cuerno de África y agrava el rechazo hacia Israel.
Que el conocimiento no se extinga.