El 11 de febrero de 2026, Irán conmemoró el 47° aniversario de su Revolución Islámica en medio de su peor crisis interna. En Teherán, el presidente Masoud Pezeshkian hizo algo impensable para el régimen, pidió disculpas públicas por el uso de las fuerzas policial y militar en las protestas en más de veinte provincias de diciembre de 2025. "Estamos avergonzados ante el pueblo", admitió desde la plaza Azadi.
La posibilidad de un nuevo ataque a Irán por parte de los Estados Unidos sigue latente. Las consecuencias de no llegar a un acuerdo nuclear presionan a Teherán, y lo posicionan en un lugar de conflicto y presiones a nivel local e internacional.
El presidente de los Estados Unidos declaró públicamente sus intenciones de intervenir en un Estado que se ahoga en sus propias dificultades.
Trump escribió en Truth Social: "Esperamos que Irán se siente pronto en la mesa para negociar un acuerdo justo y equitativo – sin armas nucleares". Luego añadió: "Una armada masiva se dirige hacia Irán. Se mueve rápidamente, con gran poder, entusiasmo y determinación. Es una flota mayor que la enviada a Venezuela".
Según Trump, los ataques de Estados Unidos contra Irán esta vez serían considerablemente mayores que los del año pasado. En junio de 2025, Washington bombardeó instalaciones nucleares iraníes durante una guerra de 12 días iniciada por Israel. Ahora, con el régimen debilitado, Trump ve una oportunidad.
El régimen no se quedó callado. El viceministro de Asuntos Jurídicos de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, declaró: “Si Irán es atacado, asestaremos duros golpes a los estadounidenses, especialmente a sus bases militares regionales”.
Agregó: “No buscamos la guerra, pero ante cualquier acción o ataque estúpido por parte de Estados Unidos, estamos listos para responder con decisión para defender a nuestro país”.
Finalizó advirtiendo: “Aunque quisieran lanzar un ataque limitado contra Irán, nuestra respuesta no será proporcional al ataque, pero sí adecuada, tanto que ni siquiera pueden imaginarla”. El ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araqhchi, acompañó a Gharibabadi en sus declaraciones.
Paradójicamente, Araqhchi confirmó conversaciones indirectas con Washington en Omán sobre el programa nuclear. Las describió como desarrolladas en "un ambiente positivo".
El mundo observa si estas negociaciones lograrán evitar una guerra regional. Mientras tanto, el régimen atraviesa su momento más frágil: sin aliados efectivos, con recursos menguantes y un pueblo que ya no le teme.
Que el conocimiento no se extinga.