La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el 4 de septiembre la resolución A/80/L.104, titulada “Corregir el mapa: reequilibrar la representación cartográfica mundial y promover una representación equitativa de las regiones del mundo, en particular de África”. La iniciativa de Togo recibió 164 votos a favor, uno en contra, correspondiente a Estados Unidos, y seis abstenciones.
La resolución busca promover una representación cartográfica más equilibrada del planeta y señala las distorsiones producidas por determinadas proyecciones utilizadas de manera extendida. Entre ellas se encuentra la proyección de Mercator, desarrollada en el siglo XVI para facilitar la navegación marítima, pero que aumenta visualmente el tamaño de las regiones situadas lejos del ecuador.
Uno de los principales puntos del texto consiste en promover el uso de proyecciones de áreas equivalentes, entre ellas “Equal Earth”, cuando la comparación del tamaño de las masas continentales resulte relevante. La iniciativa también plantea la importancia de enseñar las limitaciones de las distintas proyecciones cartográficas y fomentar una mayor alfabetización geográfica.
La iniciativa fue impulsada por Togo en representación del Continente Africano y contó con el respaldo de la Unión Africana. El debate se centró especialmente en la representación de África, cuya superficie aparece considerablemente distorsionada en los mapas basados en Mercator. La diferencia resulta especialmente visible al comparar África con Groenlandia: aunque en algunos mapas ambas pueden parecer similares en tamaño, el continente africano posee una superficie aproximadamente catorce veces mayor.
El cambio propuesto no implica la desaparición de Mercator ni establece un único mapa oficial para todo el mundo. La resolución tampoco modifica fronteras, soberanía o el estatus jurídico de territorios. Durante el debate, la Unión Europea y sus Estados miembros remarcaron que el alcance del texto se limita a la representación cartográfica con fines educativos, de sensibilización y alfabetización geográfica.
La resolución tampoco tiene carácter obligatorio. Su contenido busca orientar a gobiernos, instituciones educativas, organizaciones internacionales y empresas tecnológicas hacia el uso de representaciones que permitan comprender mejor las dimensiones relativas de las distintas regiones del planeta. De esta manera, el texto aprobado no establece que todos los mapas deban adoptar una única proyección, sino que propone considerar otras alternativas según el objetivo de cada representación.
El resultado de la votación también tuvo una dimensión diplomática. Estados Unidos fue el único país que votó en contra, mientras que Estonia, Georgia, Lituania, República de Moldova, Serbia y Ucrania se abstuvieron. La amplia mayoría obtenida permitió la aprobación del texto y reflejó el respaldo de una parte significativa de los Estados miembros a la iniciativa impulsada por el Grupo Africano.
La decisión abre un debate que trasciende la cartografía. Los mapas no pueden representar una superficie esférica sobre un plano sin producir algún tipo de distorsión, por lo que cada proyección responde a determinados objetivos geopolíticos o económicos. En este caso, la resolución coloca el foco en la necesidad de que esas distorsiones sean conocidas y consideradas, especialmente en ámbitos educativos y en la representación pública del mundo.
La aprobación de la A/80/L.104 no cambia la geografía del planeta ni establece un nuevo mapa obligatorio. Sin embargo, incorpora a la agenda internacional una discusión sobre la forma en que las representaciones cartográficas influyen en la percepción de las dimensiones y el peso relativo de las distintas regiones. El desafío estará ahora en trasladar ese debate a la educación, los medios y las plataformas digitales sin perder de vista que cada proyección responde a necesidades diferentes.
Que el conocimiento no se extinga.