La República del Perú pasó por un sistema de elección presidencial de primera y segunda vuelta, comenzando el 12 de abril del 2026 para la primera elección presidencial (EG 2026) y finalizando el 07 de junio con la segunda elección presidencial. En la primera elección, se optó por un sistema de escrutinio tecnológico llamado Solución Tecnológica de Apoyo al Escrutinio (STAE), el cual tuvo muchas fallas y desaciertos, lo que decantó en obviar su uso para la segunda elección presidencial.
Asimismo, se le sumaron errores de logística y denuncias a los procesos de votación que derivaron en la renuncia del Jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corveto. Entre los principales cuestionamientos se encontraba el alargamiento de los plazos de votación de un día a dos, dudas sobre la confianza ciudadana e institucional en el organismo y destapes de pérdidas de cédulas electorales.
Luego de la dimisión del responsable de la Oficina, quedó encargado Bernardo Pachas como Jefe interino. En la segunda elección presidencial, las fallas comenzaron con la demora en la presentación de los miembros de mesa para la instalación de las mesas de sufragio: mesas que se instalaban a partir de las 10 am hasta bordear el mediodía. También se encontraron cédulas rotas o marcadas con tachas con el objetivo de anularlas o marcarlas como viciadas en los distritos de La Molina, Santiago de Surco, Campoy, Mayorazgo, San Luis, etc.
La Solución Tecnológica de Apoyo al Escrutinio (STAE) fue presentada como la modernización del proceso, funciona con 29.266 mesas en Lima Metropolitana y Callao. Cada mesa recibe un kit con una laptop, una impresora, hojas de seguridad, un dispositivo USB en sobre azul con clave de acceso, un dispositivo USB con sobre blanco y un mouse para agilizar el conteo y transmitir actas en tiempo real al centro de cómputo. Para sostener esa arquitectura, el Estado peruano compró a través de Perú Compras, la central de compras públicas, más de 31 mil laptops y más de 30 mil impresoras valorizadas en aproximadamente 41 millones de soles.
El día de las elecciones el sistema falló. Tuvo varios desaciertos y pocos aciertos: las impresoras no contaban con suficientes cartuchos de tintas y las tintas se agotaban rápido. Los Coordinadores Técnicos de Mesa STAE tuvieron que correr buscando tinta para terminar de imprimir actas electorales o documentos importantes para el cierre de la jornada. Lo que podría haber sido un sistema automatizado más rápido que el convencional terminó siendo un problema ante la ausencia de implementos necesarios.
Las fallas derivaron en la vuelta a la modalidad convencional para la Segunda Elección Presidencial. La innovación pareció no estar lista para ser aplicada en el sistema peruano.
Por su lado, la preocupación del electorado se centra en el ausentismo y la crisis de representatividad que tiene el país desde hace 10 años; donde 8 candidatos se vieron obligados a renunciar a su puesto y fueron procesados por la justicia. Entre ellos se encuentran ex presidentes conocidos como Ollanta Humala, Martin Vizgarra, Pedro Pablo Kuczynski, Pedro Castillo, Dina Boluarte y José Jerí.
A la crisis de representatividad se le suma la ausencia de seguridad en todas sus formas. Perú refleja un elevado índice de crimen organizado; mientras que en el campo económico se buscan soluciones a la volatilidad económica que afronta el país con elevados índices de inflación, aumento del desempleo por falta de inversión privada y emigración masiva como solución al desempleo.
Pasadas tres semanas de la segunda vuelta, todavía no hay resultados definitivos, pero las evaluaciones preliminares emitidas por el ONPE muestran a Keiko Fujimori como ganadora frente al candidato de izquierda, Roberto Sánchez, con casi la totalidad de las actas electorales procesadas. Con el 99% resuelto, quedan solo 572 actas electorales sin procesar, confirmando que el conteo oficial de actas electorales debería terminar a mediados de Julio. Estas elecciones fueron una de las más reñidas en la historia electoral peruana. Su resultado estuvo condicionado por la geografía: Roberto Sánchez se impuso en las zonas rurales mientras que Keiko se impuso en el voto exterior, lo que marcó una diferencia de 79.000 votos entre ambos candidatos y pasó a ser un determinante en el resultado definitivo.
Ambos candidatos aplicaron la estrategia de actas impugnadas pero a ninguno le sirvió. Roberto Sanchez presentó recursos de nulidad orientados a dejar sin efecto las mesas de sufragio en distintos distritos de Lima, lugar donde arrasó Fujimori. Keiko hizo lo mismo por medio de apelaciones sobre los votos en zonas rurales y del interior del país, donde el voto mayoritario se fue para la izquierda. Cada voto validado o anulado en este bolsón técnico tiene el potencial de inclinar la balanza de manera irreversible.
En el país incaico se respira una tensa calma que en las próximas semanas seguirá marcada por la demora de la proclamación del sucesor de José María Balcázar.
Que el conocimiento no se extinga.