La escalada de la ofensiva insurgente en Malí provocó el asesinato del ministro de Defensa, Sadio Camara, en la localidad de Kati. La inédita operación combinada, que inició el sábado 25 de abril, agrupa a dos facciones con agendas distintas: grupos terroristas vinculados a Al Qaeda y fuerzas separatistas de la etnia tuareg. Esta alianza táctica expuso la fragilidad estatal y obligó a la junta militar gobernante a decretar toques de queda a nivel nacional.
Los incidentes comenzaron en el área metropolitana de Bamako y se extendieron hacia zonas estratégicas del sur. La rama local de Al Qaeda, conocida como Jama'at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), reivindicó la incursión urbana. Frente a este ataque, las tropas regulares de Malí y los mercenarios rusos del Cuerpo Africano (Africa Corps), principales aliados del gobierno, desplegaron operativos de defensa.
En el frente norte, los rebeldes separatistas tuareg consolidaron la toma de la ciudad estratégica de Kidal y reclamaron el control operativo en partes de Gao. En paralelo, la presión sostenida de los yihadistas del JNIM forzó la retirada del ejército maliense y de los contratistas rusos, quienes abandonaron su base conjunta en la localidad de Tessit. Durante estos enfrentamientos, los insurgentes derribaron un helicóptero Mil Mi-35 del Cuerpo Africano y causaron la muerte de toda su tripulación.
A pesar de las severas pérdidas, la coalición gubernamental logró mantener el dominio territorial en ciudades vitales como Bamako, Kati, Mopti, Sévaré y Bourem. Como medida de contención frente a la volatilidad del escenario, las autoridades ordenaron un incremento en el despliegue de controles armados para supervisar los accesos a los principales centros urbanos del país.
La magnitud de esta operación conjunta generó repercusiones diplomáticas: motivó al gobierno de los Estados Unidos a emitir una alerta urgente para sus ciudadanos residentes en territorio maliense. La jornada evidencia una coordinación inusual entre el terrorismo transnacional y el separatismo local para desestabilizar a las autoridades de transición. El desarrollo de los acontecimientos evaluará la capacidad de respuesta del Estado maliense y el impacto de esta guerra asimétrica en la estabilidad de la región del Sahel.
Que el conocimiento no se extinga.