A menos de dos años de celebradas las elecciones, cuando ganó el candidato de ultraderecha Geert Wilders, los ciudadanos de Países Bajos volvieron a las urnas el 29 de octubre, en medio de un caos político signado por la caída del gobierno de Wilders, para elegir a los 150 miembros del Parlamento.
La crisis económica y de vivienda, así cómo la inmigración y la injerencia extranjera de Rusia fueron algunos de los temas que sonaron en aquella elección. Resultó una formación más conservadora y orientada hacia la derecha de lo que los neerlandeses habían experimentado en años anteriores.
Sin embargo, en los 23 meses que duró su gobierno, Wilders fue incapaz de revertir los efectos ocasionados por la crisis económica y la suba de la inflación como consecuencia de la invasión de Rusia a Ucrania.
Además, se generó un descontento en la opinión pública respecto a la postura del gobierno neerlandés sobre el conflicto en la Franja de Gaza. Wilders, al ser uno de los mayores aliados de Netanyahu en Europa, contribuyó a un malestar generalizado que hizo inevitable el llamado a elecciones anticipadas para el mes de octubre.
De esta forma, Wilders se suma a una larga lista de líderes populistas de derecha – como Liz Truss en Reino Unido o Jair Bolsonaro en Brasil – que se mostraron incapaces de presentar resultados efectivos y concretos a la hora de llegar al poder.
Cómo resultado de su mala gestión, el partido de Wilders (Partij voor de Vrijheid, traducido al español como Partido de la Libertad) obtuvo un resultado opuesto al logrado hace dos años. El partido por la libertad sufrió una derrota estrepitosa que lo vuelve irrelevante para la formación de cualquier coalición.
Por el contrario, quien se coronó como el ganador de la noche fue Rob Jetten, líder del partido de centro D66. Este joven parlamentario basó su campaña en propuestas de corte progresista en el terreno y políticas promercado en el ámbito económico.
Además, el hecho de que un candidato abiertamente homosexual haya derrotado a un opositor a la ampliación de derechos para la Comunidad LGBTQ+ significa mucho en una Europa asediada por partidos de extrema derecha que rozan la homofobia explícita.
“Los europeos ya no tenemos que tener vergüenza de enarbolar nuestras banderas, no le entreguemos a la extrema derecha nuestro orgullo nacional”, exclamó Rob Jetten en relación a su victoria, apostando por el orgullo europeo como contraparte del chovinismo cegador de la extrema derecha.
El triunfo de Rotten y D66 abre un nuevo capítulo en la política europea, a la vez que demuestra que una propuesta de centro puede ser viable para ganarle a los partidos de extrema derecha.
Que el conocimiento no se extinga.