El viernes 24 de octubre se celebraron elecciones en la República de Irlanda. Los irlandeses acudieron a las urnas para elegir a su próximo Presidente. Aunque este cargo es meramente representativo, el Uachtarán na hÉireann -Presidente en irlandés- recibe el cargo de Jefe de Estado.
Este país, ubicado casi en el sur de Europa, históricamente ocupado y maltratado por el Reino Unido, consiguió finalmente su independencia después de la Primera Guerra Mundial.
A lo largo de su historia, la República de Irlanda atravesó momentos duros que tuvieron su punto culmine en la llamada Potato famine o la gran hambruna irlandesa. Esto dejó un saldo de cientos de miles de muertos y provocó la emigración de muchos irlandeses al otro lado del Atlántico, sobre todo a Estados Unidos y Argentina.
En los años 80 del siglo pasado, durante la década de los troubles (fuertes enfrentamientos entre el Ejército República Irlandés (IRA) y el Ejército británico en Irlanda del Norte), la República se vio envuelta en medio de un conflicto que afectaba profundamente su nacionalidad: la reunificación entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte constituye una asignatura pendiente desde los inicios de la República.
Los enfrentamientos violentos, sumados a un ciclo de inestabilidad política y económica, contribuyeron a construir una imagen negativa del país, alejada del progreso y desarrollo que caracterizaba a otros países de Europa.
Catherine Martina Ann Connolly - Nueva presidente de Irlanda
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No obstante, en los últimos años, la República de Irlanda experimentó importantes cambios sociales que lo posicionaron en sintonía con los otros países de la Unión Europea. Quizás el ejemplo que gráfica este proceso transformador sea la legalización del aborto en el año 2018, hito revolucionario en un país extremadamente católico.
En un contexto de transformaciones sociales y retrocesos democráticos en el continente europeo, se celebraron las elecciones presidenciales de octubre de 2025.
Dichos comicios dieron como resultado un triunfo sorpresivo de la candidata independiente Catherine Conolly. Si bien obtuvo ambos apoyos de agrupaciones de izquierda, Conolly surgió por fuera de las estructuras partidarias tradicionales. Podríamos afirmar que se trata de una outsider de izquierda, un contrapunto ideológico a los outsiders de derecha surgidos en la última década.
Conolly se ubica claramente como una fiel representante de una nueva generación de líderes de su país por su propuesta de programa anti OTAN y crítico con el militarismo europeo ante la amenaza rusa. Además por su apoyo firme a la causa palestina.
Estos dirigentes se caracterizan por haberse formado políticamente en un contexto de violencia, pobreza y desposesión en una Irlanda conservadora donde la Iglesia tenía un poder supremo. En la década 2030, Conolly y sus pares buscan cambiar el rumbo de su país para dar origen a una República progresista.
Asimismo, el triunfo de una propuesta rupturista de izquierda hace pensar que, a pesar de los acontecimientos de los últimos años, la rebeldía no sea solo de derecha, cómo sostuvo el analista político Pablo Stefanoni.
Que el conocimiento no se extinga.