El pasado domingo 01 de febrero Costa Rica fue a los comicios para elegir al sucesor del actual presidente, Rodrigo Chaves, quien está al mando desde 2022. La candidata electa, Laura Fernández del Partido Conservador Pueblo Soberano obtuvo un 48,5% frente a Álvaro Ramos del Partido Liberación Nacional con un 33,3% y Claudia Robles de Coalición Agenda Nacional con un 4,8%. Las mesas escrutadas llegaron a un 88%, según lo que divulgó el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).
La candidata electa fue respaldada por el actual presidente Rodrigo Chávez y ganó la presidencia sin la necesidad de ir a una segunda vuelta, al superar el 40% de los votos requeridos para llegar a la presidencia costarricense. Se destaca la participación del 66% de la población, superando la cifra de las elecciones presidenciales del año 2022, donde hubo una participación del 59% en primera vuelta y del 56% en segunda vuelta. Laura Fernández promete continuidad del cambio conseguido durante el mandato del presidente Chaves, afirmando que ese proceso es irreversible y profundo en Costa Rica, con un gobierno que tiene capacidad de diálogo y concordia nacional, respetuoso y firme en el Estado de derecho, con mayor bienestar y prosperidad.
Además de seleccionar al presidente, los ciudadanos de Costa Rica votaron por 57 representantes para la asamblea legislativa, un paso fundamental para el buen funcionamiento del nuevo gobierno. El partido "Pueblo Soberano", liderado por la candidata ganadora, consiguió 30 puestos, mientras que "Liberación Nacional" obtuvo 18 y el partido "Frente Amplio" de la izquierda alcanzó 7 escaños. Los 2 escaños que quedan fueron repartidos entre "Agenda Ciudadana" y "Unidad Social Cristiana".
La campaña electoral estuvo centrada en la preocupación ciudadana de la inseguridad, considerado como el principal problema del país debido al incremento en la tasa de homicidios gracias a los enfrentamientos entre bandas narcotraficantes. Laura Fernández promete políticas de “mano dura” contra el crimen organizado: como la posibilidad de decretar estados de excepción en zonas conflictivas, reformas en el poder judicial y a las leyes penales y creación de cárceles de máxima seguridad, siguiendo el modelo del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.
La candidata oficialista defendió la venta de activos estatales, como el Banco de Costa Rica y la construcción de un tren eléctrico metropolitano, además de insistir en la necesidad de que el oficialismo alcance una mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa para impulsar reformas estructurales. Laura Fernández hereda la presidencia de Costa Rica con un crecimiento económico del 5%, una reducción del desempleo del 13% y una caída de la pobreza del 15,5%. Estos indicadores económicos junto con el discurso contra la corrupción de los partidos tradicionales fueron algunos de los principales pilares del mensaje que Fernández transmitió a los electores. Además, el presidente saliente, Rodrigo Chaves termina su gestión con una imagen positiva del 58%, según las encuestas realizadas durante la campaña presidencial de Fernández.
El triunfo de Laura Fernández tuvo un impacto en la región, con líderes mundiales que felicitaron a Fernández por sus logros. Entre ellos, el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien resaltó el triunfo democrático en Costa Rica. Laura Fernández aspira a seguir los pasos significativos de Kast en sus países. El presidente de Honduras Nasry Asfura también felicitó a Fernández por la victoria obtenida, destacando “la democracia, institucionalidad y cooperación bilateral entre ambas naciones”. El presidente de Panamá José Raúl Mulino, le deseó muchos éxitos en su nueva gestión, esperando que ambas naciones puedan seguir trabajando juntas por el bien de la región. Lo mismo hicieron otros mandatarios, como Bernardo Arévalo (Presidente de Guatemala), Santiago Peña (Presidente de Paraguay), Daniel Noboa (Presidente de Ecuador) y no podía faltar las felicitaciones del presidente Nayib Bukele de El Salvador, quién reiteró su respaldo al gobierno costarricense. Por otro lado, la Organización de Estados Americanos (OEA) también respaldó los resultados que dieron como ganadora a Laura Fernández y dieron fe en ampliar la colaboración entre el organismo continental y Costa Rica.
Laura Fernández asumirá con 39 años el próximo 8 de mayo con la promesa de dar continuidad al proyecto de Chaves durante su periodo presidencial 2026-2030. Estas elecciones reflejaron un momento de inflexión para la sociedad costarricense, marcada por una ciudadanía más exigente y preocupada por los desafíos inmediatos que afectan su vida cotidiana. La seguridad, la situación económica y el costo de vida emergieron como ejes centrales del debate público, evidenciando que el electorado está menos atado a estructuras tradicionales y más dispuesto a respaldar propuestas que ofrezcan respuestas concretas y rápidas.
Al mismo tiempo, en vez de un simple recambio electoral, estos comicios funcionaron como un termómetro del malestar social y de la demanda por cambios profundos en la gestión del estado. Con vistas al futuro, el verdadero desafío no reside únicamente en la persona que gobierna, sino en la capacidad del sistema político para traducir las promesas de campaña en políticas públicas sostenibles que respondan a las preocupaciones de los ciudadanos sin comprometer los pilares democráticos que históricamente han caracterizado a Costa Rica. Así, las elecciones del pasado domingo 1 de febrero no solo definieron liderazgos, sino también el rumbo de un país que busca adaptarse a nuevas realidades sin perder su estabilidad institucional.
Que el conocimiento no se extinga.