Los eventos climáticos generaron un calentamiento anómalo de las aguas del Océano Pacífico, lo que llevó a alteraciones en los ecosistemas marinos, el desplazamiento de recursos hidrobiológicos y la pérdida de especies, alterando los ciclos de cultivo y aumentando el riesgo de lluvias intensas o periodos prolongados de sequía. El fenómeno de El Niño, aunque recurrente, presenta actualmente condiciones que podrían intensificar su desarrollo, lo que incrementó la preocupación por la posible evolución hacia un Súper Niño en América Latina y el Caribe. De concretarse este escenario, se anticipa que aumente la temperatura hasta 2.5°C de lo normal para la época según el Banco Interamericano de Desarrollo.
Este fenómeno climático natural genera que las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental experimenten un calentamiento anómalo, provocando cambios meteorológicos en todo el mundo, con riesgos elevados para la seguridad alimentaria al afectar a miles de productores y economías, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. La tendencia histórica de sus efectos se observó en diversas zonas de Asia, América y África, donde provocó una disminución de precipitaciones en algunas regiones y precipitaciones extremas en otras, además de agravar la situación de inseguridad alimentaria en los sectores agrícola y ganadero.
Para 2027, la probabilidad de registrar nuevos episodios de calor extremo continúa elevándose. Los incendios forestales perjudicaron a gran parte de Europa, al mismo tiempo que aumentó el riesgo de inundaciones y otros desastres en las regiones tropicales, que perciben con mayor intensidad los riesgos climáticos. De acuerdo con las proyecciones científicas, un fenómeno de esta magnitud podría contribuir a registrar nuevos récords de temperatura global, incrementando los desafíos para la adaptación climática y la gestión del riesgo.
Diversos gobiernos de América Latina, ya están aplicando medidas de prevención ante las posibles emergencias que puedan surgir en los próximos meses, mientras otros Estados refuerzan sus estrategias de respuesta frente a incendios forestales, inundaciones y eventos climáticos extremos. Ante este escenario, organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) informaron sobre las condiciones que podría generar un posible Súper Niño y su potencial para intensificar los efectos del calentamiento global. Asimismo, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó sobre la posible intensificación del fenómeno durante el resto de 2026, reforzando la necesidad de fortalecer los mecanismos de monitoreo climático, cooperación internacional y preparación ante desastres.
La posible evolución hacia un Súper Niño plantea desafíos que trascienden el ámbito ambiental y alcanzan dimensiones económicas, sociales y geopolíticas. En ese contexto, la cooperación internacional y la coordinación regional continúan siendo elementos relevantes para fortalecer la capacidad de respuesta frente a los efectos de fenómenos climáticos extremos.
Que el conocimiento no se extinga.