La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que el episodio actual de El Niño se intensificará en los próximos meses hasta alcanzar la categoría de "muy fuerte", con casi un 100% de probabilidades de mantenerse activo hasta febrero de 2027. Impulsado por condiciones oceánicas excepcionalmente cálidas en el Pacífico tropical, el evento alcanzará su apogeo hacia finales de este año y elevará el riesgo de inundaciones, sequías y olas de calor extremo a nivel mundial. Según la organización, este episodio podría ser el más potente registrado en las últimas cuatro décadas.
El Niño es la fase cálida del sistema natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), el cual ocurre cada dos a siete años. El fenómeno se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan por encima de lo habitual, lo que altera los vientos y la circulación atmosférica en gran parte del planeta. António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, advirtió que el planeta está entrando en "aguas desconocidas" y enfrenta una carrera contrarreloj frente a los riesgos climáticos.
Las consecuencias del fenómeno varían drásticamente según la región. Mientras Centroamérica enfrenta sequías y la India registra precipitaciones por debajo de lo normal, otras áreas como el sudeste asiático y la costa del Pacífico sudamericano sufren lluvias intensas y riesgo de deslizamientos. Ante esto, Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, destacó que el evento exige medidas de preparación excepcionales para apoyar a sectores sensibles como la agricultura, la salud, la energía y los recursos hídricos.
El impacto en el territorio argentino presentará condiciones cambiantes y dispares. Por un lado, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé más de un 55% de probabilidades de lluvias más fuertes de lo normal en Misiones, Corrientes, y sectores de Formosa, Chaco y Santa Fe. Históricamente, la región del Litoral y las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay son muy sensibles a estos eventos, aumentando los riesgos de inundaciones urbanas, desbordes fluviales y anegamientos en épocas de primavera y verano. Por otro lado, la región de Cuyo (Mendoza y San Juan) presenta anomalías de precipitaciones que se traducirán en nevadas, lo que podría significar un alivio para la emergencia hídrica que atraviesa esa zona desde hace diez años. En la Patagonia, el ingreso frecuente de sistemas de baja presión desde el Pacífico sur también provocará inestabilidad, lluvias y nevadas.
Frente al riesgo de excesos de agua y tormentas, la Secretaría de Agricultura difundió recomendaciones para los productores ganaderos. Entre las medidas, aconsejó reducir de manera anticipada la cantidad de animales por unidad de superficie, planificar los ingresos de hacienda y reservar los terrenos altos y bien drenados para proteger a los rodeos, especialmente a los terneros y a las vacas próximas a parir.
Que el conocimiento no se extinga.