A más de 17.000 kilómetros de distancia en las calles de Dhaka, la capital de Bangladesh, no es extraño toparse con gigantografías de Lionel Messi, banderas celestes y blancas ondeando en cada esquina y multitudes vestidas con la camiseta albiceleste. Lo que para muchos podría parecer una excentricidad es, en realidad, una de las relaciones más singulares del fútbol mundial: el fanatismo de millones de bangladesíes por la Selección Argentina, un vínculo que comenzó hace cuatro décadas y que hoy, alrededor del Mundial 2026, alcanza niveles de devoción inusitados.
El origen de esta historia de amor se remonta al Mundial de México 1986. En aquel certamen, Diego Armando Maradona lideró a Argentina hacia la conquista del título y, de paso, cautivó a una nación entera en el sur de Asia. Pero no fue solo el fútbol lo que selló este lazo. El partido de cuartos de final contra Inglaterra, escenario de la "mano de Dios" y el "gol del siglo", tuvo una resonancia especial en Bangladesh; que hasta 1947 fue parte de la India colonial bajo el dominio británico y que sufrió siglos de opresión colonial. "La victoria de la albiceleste en 1986 fue vista por muchos como una reivindicación contra el poderío británico", explica una columna del periódico Dhaka Tribune. Para los bangladesíes, los goles de Maradona no fueron solo una hazaña deportiva, sino una suerte de venganza poética contra el antiguo colonizador.
A esta conexión histórica se suma un factor estructural: la selección de Bangladesh nunca ha clasificado a un Mundial. Ante la ausencia de un equipo propio al que apoyar, los aficionados locales adoptaron a Argentina como su representante en la máxima competición del fútbol. Con el tiempo, el fanatismo se convirtió en una tradición que se transmite de padres a hijos. Nurul Islam, un mecánico de motos de Dhaka, relató a la agencia AFP que su amor por Argentina es hereditario: su padre era un enorme fan de Maradona y esa pasión ya ha llegado a la tercera generación, con sus dos hijos también seguidores de la albiceleste.
El legado de Maradona encontró en Lionel Messi a su heredero natural. Las generaciones más jóvenes de Bangladesh proyectan en la figura del actual capitán argentino un eco del "Diez", y lo han convertido en un referente aspiracional. Murales gigantescos de ambos astros adornan las calles, y su imagen es venerada con una intensidad que sorprende incluso a los propios argentinos. Gonzalo Cazenave, un viajero argentino que estuvo en Bangladesh durante el Mundial, relató a Radio Nacional que la experiencia superó todas sus expectativas: "Me ofrecieron hospedaje, comida y chofer; todo por ser argentino. [...] Por todos lados había banderas de Argentina, jamás vi algo así".
En el presente, el fervor por Argentina se manifiesta de manera masiva. Durante el Mundial 2026, cada partido de la albiceleste paraliza el país. Para el encuentro contra Egipto, más de 2.500 personas se reunieron frente a una pantalla gigante en la Universidad de Dhaka para seguir el partido, y las celebraciones se extendieron por las calles con bengalas, cánticos y caravanas de motos. Según una investigación del diario Financial Times, más de dos tercios de la población bangladesí sigue el Mundial, y cerca del 60% alienta a Argentina. Según algunas estimaciones, Bangladesh alberga la mayor cantidad de fanáticos de la Selección Argentina fuera de su propio país.
Este fenómeno trascendió lo cultural para generar incluso un impacto diplomático. Tras la consagración de Argentina en Qatar 2022, el gobierno argentino decidió reabrir su embajada en Dhaka, formalizando un puente institucional entre ambas naciones. La pasión futbolística, que comenzó como un acto de identificación con un héroe y una revancha histórica, se convirtió en un lazo que une a dos países separados por miles de kilómetros pero unidos por una camiseta celeste y blanca.
Que el conocimiento no se extinga.