El viernes 28 de agosto, a tan solo meses de la caída de Nicolás Maduro y de la reforma de la Ley de Hidrocarburos, se anunciaron nuevos acuerdos petroleros entre Estados Unidos y Venezuela que despertaron dudas, debates y críticas. Mientras, el pueblo venezolano sigue a la espera de elecciones democráticas.
Donald Trump, en conjunto con el secretario de Energía de Estados Unidos Chris Wright y la presidenta interina de Venezuela Delcy Rodríguez, anunció un pacto petrolero con Venezuela. El tratado consistiría en la participación estadounidense en 17 campos petroleros venezolanos, que representarían 65 mil millones de barriles de reservas probadas. El Estado venezolano recibirá aproximadamente 209 millones de dólares en impuestos y regalías, además de atraer 100 millones de dólares en inversiones por la cesión. De esta manera, Estados Unidos asegura reservas de energía en medio de las guerras comerciales y los daños ocasionados por la guerra con Irán.
Por otra parte, la presidenta del país latinoamericano agradeció la disposición del presidente estadounidense y afirmó estar esperanzada en que el acuerdo esté destinado al bienestar y la mejora de los venezolanos, especialmente después de las catástrofes naturales que afectaron al país. El plazo temporal aún no se ha definido, pues mientras que Washington propone un periodo de 100 años, Delcy Rodríguez manifestó que la cesión tendría una vigencia de 25 años.
El tratado despertó debate y preocupación ante el fortalecimiento de la relación entre Venezuela y Estados Unidos, considerando la atención y el seguimiento tanto de los chavistas como de la oposición. Las opiniones varían entre los ciudadanos venezolanos. Por una parte, hay quienes sienten que este acuerdo va a beneficiar la economía venezolana y que ambos países involucrados estarían ganando. Quienes son más críticos y opositores al gobierno de Trump identifican este tratado como peligroso, pues la North American Blue Energy Partner (NABEP), empresa a cargo de los derechos petroleros, concentraría demasiado poder que se podría volver en contra de los intereses de la nación. Asimismo, economistas y académicos junto con María Corina Machado, política opositora al régimen chavista, cuestionaron las intenciones de Washington en Caracas, con temor a que Estados Unidos adquiera un control excesivo sobre el petróleo venezolano, recurso indispensable para la estabilización de Venezuela.
Finalmente, ante este acontecimiento, sigue pendiente la interrogante sobre la promesa de celebrar elecciones democráticas en el país. Trump respondió que, a pesar de que ese es el propósito, Venezuela aún no estaría lista para unas elecciones democráticas; mientras que la presidenta interina afirma que se sigue apuntando a la paz y a la prosperidad de la nación.
Que el conocimiento no se extinga.