La península coreana es una de las zonas con mayor tensión geopolítica en el mundo. Durante más de siete décadas, tras la guerra de Corea entre 1950 y 1953, la idea de una sola Corea ha sido el enfoque ideológico por parte del régimen norcoreano. Sin embargo a mediados del 2026, Pyongyang anunció una teoría previsible por varios expertos como Yang Moo-jin y Lee Jung-chul, eliminar de su Constitución todo objetivo de lograr una reunificación con Corea del Sur y con ello exponer al mundo que ambas naciones son entidades distintas.
Mediante una conferencia en el Ministerio de Unificación en Seúl el gobierno norcoreano eliminó de su Carta Magna todas las referencias a una posible reunificación con el Sur. Esto incluye la premisa de “lograr la unificación de la patria”, indicio que ya no existe en la última versión. Incluso se agregó una nueva cláusula territorial que define su territorio como las tierras que limitan con China y Rusia al norte y con Corea del Sur al sur, junto con sus aguas territoriales y espacio aéreo correspondiente. A pesar de que la reforma constitucional fue dada en marzo de 2026, se hizo pública recién en mayo. El líder norcoreano Kim Jong Un fue el principal impulsor de la reforma: afirmó que la noción de reunificación dejó de ser viable y que mantenerlo solo genera mayor con desconcierto estratégico. La modificación fue aprobada por la Asamblea Popular Suprema, el mayor órgano legislativo de Corea del Norte, en una sesión unánime. Aun así, no se utilizaron términos hostiles hacia su vecino del Sur, pese a que en marzo Kim había calificado públicamente a Seúl como “estado hostil” de Pyongyang.
Las intenciones de Corea del Norte hacia una mayor lejanía de su hermano vecino van más allá de solo modificaciones; el mandatario norcoreano busca borrar los símbolos físicos de la unidad nacional. Habló en varias oportunidades de ambas Coreas como países separados, borrando toda referencia simbólica sobre la reunificación.
Mientras más distancia se toma hacia Seúl, el acercamiento tanto a Pekín como a Moscú es cada vez más visible. China es el mayor aliado económico del Norte, al igual que Rusia desde que entró en conflicto con Ucrania en 2022.
Cada vez parece más imposible lograr la unificación coreana para el 2045, cuando se cumplan 100 años del fin de la Segunda Guerra Mundial; según lo propuesto por el expresidente surcoreano Moon Jae In en 2019. A diferencia de ese entonces, donde las relaciones entre ambas naciones se encontraban estables, hoy en día, el conflicto político e ideológico es cada vez más común. En 2020, el gobierno norcoreano destruyó la Oficina de Enlace Intercoreana, edificio que se ubicaba en Kaesong y funcionaba como un lugar de facto para mantener diálogo con la otra parte de Corea.
Por su lado, el presidente surcoreano Lee Jae Myung mostró una postura pacifista. Lee promovió mantener activos los medios de interlocución con Corea del Norte para alcanzar la paz en la península e incluso planteó cambiar el nombre del Ministerio de Unificación para evitar con Pyongyang una mala interpretación de intento de impregnación. Señaló que, como indica la Constitución surcoreana, el objetivo es una unificación pacífica. El gobierno propuso a las autoridades norcoreanas en diciembre de 2025 la rehabilitación de los canales de comunicación con el propósito de “revivir el diálogo intercoreano”. Asimismo, en enero del presente año manifestó su intención de restaurar el acuerdo militar intercoreano de septiembre de 2018.
El Norte nunca respondió a las ideas de Lee y relacionó al Sur como enemigo. Además, Kim prometió fortalecer sus fuerzas nucleares, promesa que fue visible cuando en abril se realizaron cuatro pruebas de misiles, la mayor cifra de forma mensual en más de dos años.
Cabe destacar que Seúl cambió de rumbo al mismo tiempo del cambio constitucional norcoreano. Según documentación oficial, se reconoce que “considerando la realidad de que el Sur y el Norte existen de facto como dos Estados, buscamos desarrollar las relaciones intercoreanas hacia una relación de coexistencia pacífica orientada a la unificación”. Lo proclamado es todo lo contrario al expresidente conservador Yoon Suk Yeol, quien fue destituido y cuya gestión respaldaba una mayor presión hacia el Norte y la entrada de información externa para divulgar cambios dentro del gobierno norcoreano.
Más que un ajuste convincente a la principal ley norcoreana, la modificación representa el abandono formal de una sola Corea que defiende el Estado norcoreano desde su creación en 1948. El actuar por parte del Estado surcoreano significa optar una ruta funcional y realista, sin dejar de lado la posibilidad de unión de ambos pueblos dedicado en su propia ley fundamental, reconociendo la realidad de dos Estados diferentes y enfocándose en una cooperación sin presión para evitar mayor alejamiento.
Que el conocimiento no se extinga.