El pasado 14 de diciembre, Chile fue a las urnas nuevamente y eligieron al candidato del Partido Republicano José Antonio Kast, que se impuso con el 58, 21% de los votos contra la candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara que obtuvo el 41, 79% de los votos, que representa una diferencia de 16 votos. Estos resultados le permiten a José Antonio Kast convertirse en el primer presidente de una derecha extrema, desde la vuelta de la democracia en Chile en 1990.
Luego de su tercer intento en ganar una elección, Kast es el presidente electo y Chile se direcciona hacia un cambio radical en materia de economía, seguridad e inmigración a partir de su llegada hacia El Palacio de Moneda, el próximo 11 de marzo de 2026, al convertirse en presidente desde 2026 hasta 2030. El candidato conservador, José Antonio Kast pudo imponerse en la segunda vuelta electoral en medio de una campaña agresiva y un profundo clima de polarización extrema, logró derrotar a la candidata del oficialismo, Jeannette Jara, quién había ganado en la primera vuelta, el pasado 16 de noviembre pero no logró convencer a una gran parte del electorado chileno que estuvieron descontentos con el actual gobierno del presidente en ejercicio, Gabriel Boric.
El país se prepara para un giro crucial hacia una derecha extrema desde el final de la dictadura militar de Augusto Pinochet, hace 35 años y todo esto fue causa de la impopularidad que causó el actual presidente Boric, quien llegó a la presidencia en 2022 con promesas de profundas reformas en un momento turbulencias sociales tras las protestas en 2019 pero no logró cumplir con las amplias expectativas de la población y esto favoreció al candidato Kast que promete una mano dura contra el crimen organizado, la inmigración ilegal y medidas que ayuden a reactivar la economía.
Siguiendo con lo que dejaron las elecciones el pasado 14 de diciembre, esta es la segunda victoria más amplia desde el retorno a la democracia, después de la victoria de la ex presidente Michelle Bachellet en 2013 por 24,3 puntos de diferencia sobre la ex candidata conservadora, Evelyn Matthei y es la primer elección presidencial obligatoria en Chile donde Kast se convirtió en el presidente más votado con 7,22 millones de votos contra 5,19 millones de votos para Jara. El éxito de Kast se ha sido no solo de atraer a los descontentos con el gobierno de Boric sino en aglutinar a todos los grupos de derecha, como se pudo ver el apoyo de los candidatos de la derecha tradicional como Matthei y Johannes Kaiser, ambos candidatos derrotados en la primera vuelta electoral.
José Antonio Kast pudo imponerse en todo el país, ganó en 310 de las 346 comunas, lo que significó que el mapa político de Chile se vista de azul. Por territorios, Kast ganó en todas las regiones, en Ñuble, La Araucania, Maule y Los Lagos se impuso con más de 65 % de los votos y Jara tuvo sus mejores resultados en Santiago, Valparaíso, Coquimbo y Atacama, algunas de las ciudades en donde Gabriel Boric pudo imponerse hace 4 años atrás pero en esta elección no fue suficiente ganar en ellas por falta de apoyo. El mapa político quedó así, que refleja la contundente victoria de Kast, como así también los resultados por región.
Jeannette Jara aprovechó en felicitar al presidente electo, aprovechando de ofrecerle su colaboración en lo que necesite dentro de sus tareas de gobierno. Añadiendo en su publicación en X: “La democracia habló fuerte y claro, la democracia se fortalece cuando respetamos la voluntad ciudadana”. Como así también señaló que en la derrota es cuando más se aprende, siendo firmes con la convicción democrática. El actual presidente, Gabriel Boric también se comunicó con Kast para felicitarlo al convertirse en el presidente de la República de Chile y que debe asumir una gran responsabilidad con cariño, humildad y trabajo y además abordó el tema de llevar a cabo una transición de poder pacifica que comenzaría el lunes 15 de diciembre en el Palacio de la Moneda.
En el exterior, también hubo reacciones sobre los resultados electorales dados el domingo 14 de diciembre, desde Buenos Aires, el presidente argentino Javier Milei quién felicitó a su amigo, José Antonio Kast en las elecciones presidenciales de Chile a través de su red social X, lo mismo hicieron el presidente de Paraguay, Santiago Alonso, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, el presidente de Bolivia, Daniel Noboa, presidente de Ecuador. En Centroamérica, se destacó el discurso del presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, quien deseó fortalecer las relaciones bilaterales entre ambos países con el objetivo de plantear una agenda de cooperación mutua en temas que les interese a ambos países y desde Estados Unidos, el secretario de estado, Marco Rubio felicitó a Kast por la victoria y expresó la disposición de Washington en trabajar con la futura administración para fortalecer la seguridad regional y revitalizar la relación comercial entre Estados Unidos y Chile y por otro lado, el presidente de Brasil, Lula Da Silva también expresó su felicitaciones a Kast, por salir electo en la segunda vuelta presidencial y prometiendo que llevaran a cabo una muy buena relación bilateral y diplomática. Luego de la victoria de Kast, hubo una reconfiguración en el mapa regional de Sudamérica, en donde hay una inclinación hacia la derecha, por lo que la región cambia por bloques, ya que Chile se convierte en el sexto país de cambiar de la izquierda hacia la derecha, tal como se puede ver en el mapa. Esperando a lo que pueda suceder en otros países el próximo año 2026, como ser en Colombia, Perú y Brasil.
Para concluir con el presente artículo, la victoria de Kast muestra la expresión de un cansancio social profundo, cansancio frente a la incertidumbre económica, deterioro del orden público y a un proceso político que prometió refundación pero entregó inestabilidad. El nuevo gobierno tendrá la responsabilidad de demostrar que el orden puede convivir con la justicia social y que la autoridad no implique con retroceder en derechos ni clausurar el debate democrático y por esa misma razón, Kast capitalizó una demanda clara: Seguridad, orden y límites para la inmigración, en donde busca expulsar de manera masiva a aquellos extranjeros considerados bajo la ley como ilegales. La victoria del candidato de ultra derecha, tiene un desafío mayor, en donde Chile comienza una etapa decisiva donde la modernización, dialogo y prudencia institucional serán tan importantes como la firmeza y la historia reciente muestra que los triunfos recientes son efímeros cuando no logran traducirse en estabilidad duradera y como última instancia, la verdadera prueba de la victoria obtenida.
Que el conocimiento no se extinga.