El 4 de noviembre se celebra el Día de la UNESCO, fecha que conmemora la entrada en vigor, en 1946, de la Constitución de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Fundada en París tras la Segunda Guerra Mundial, nació con el propósito de reconstruir los sistemas educativos y culturales devastados por el conflicto. Lo hizo mediante la cooperación internacional entre Estados, con la convicción de que el entendimiento mutuo entre los pueblos es la vía más efectiva para prevenir nuevas guerras y promover la paz duradera.
La UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization) surgió en un momento histórico en que el mundo intentaba sanar las heridas de la guerra y evitar que el horror se repitiera. Los países fundadores comprendieron que la paz no puede sostenerse sólo con acuerdos políticos o militares, sino que debe cimentarse sobre la educación, la cultura y el respeto por los derechos humanos. Su Constitución lo expresa con claridad: “Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”.
Desde París, trabaja en más de 190 países promoviendo la cooperación en educación, ciencia, cultura y comunicación. Sus programas abarcan desde la alfabetización y la igualdad educativa hasta la protección del patrimonio cultural y natural. También impulsa la libertad de expresión y la seguridad de los periodistas, un eje cada vez más relevante en tiempos de desinformación y censura digital.
Sede de la UNESCO en París. - Richard Munckton
En América Latina, y particularmente en Argentina, la presencia de la UNESCO se manifiesta en diversos proyectos educativos y culturales. Buenos Aires, por ejemplo, fue declarada Ciudad Creativa del Diseño por la organización, y sitios como el Parque Nacional Los Glaciares, la Quebrada de Humahuaca o la Manzana y Estancias Jesuíticas de Córdoba forman parte del listado de Patrimonio Mundial de la Humanidad. Estas distinciones no sólo reconocen el valor histórico o natural de los lugares, sino también su potencial para fortalecer la identidad cultural y el desarrollo sostenible de las comunidades locales.
En un contexto global atravesado por conflictos, crisis ambientales y desigualdades, este día invita a reflexionar sobre la importancia de la educación y la cultura como motores de transformación social. Promover el acceso al conocimiento, defender la libertad de prensa y proteger la diversidad cultural son desafíos urgentes que la organización sostiene desde hace casi ocho décadas.
Más que una efeméride institucional, el 4 de noviembre recuerda que la paz —esa palabra tan usada como difícil de alcanzar— solo puede construirse cuando las ideas, las voces y las culturas dialogan. La UNESCO continúa, así, siendo un faro para quienes creen que el entendimiento entre los pueblos no se impone por decreto, sino que se aprende, se enseña y se comparte.
Que el conocimiento no se extinga.