El 26 de marzo de 1991 se firmó en la ciudad de Asunción el Tratado de Asunción, acuerdo histórico suscrito por los presidentes Carlos Menem (Argentina), Fernando Collor De Mello (Brasil), Andrés Rodriguez (Paraguay) y Luis Alberto Lacalle (Uruguay). El tratado dio origen al Mercado Común del Sur (MERCOSUR), cuyos países fueron los miembros fundadores de un creciente proyecto de integración regional.
La firma de aquel Tratado no solo significó la creación inmediata de un Mercado Común, sino que estableció el objetivo de progresar hacia la integración económica y comercial entre los estados parte, sentando las bases para la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos en la región.
El proceso de integración surge de un proceso de integración histórico que comienza en la década de 1960 con la creación de la Asociación Latinoamericana De Libre Comercio (ALALC), que perseguía el objetivo de alcanzar un crecimiento sostenido y la acumulación de Capital, y de suavizar rigideces en el mercado, saliendo de la estrechez de mercados internos. La asociación fracasó porque los países de la región no tenían contactos entre sí, ya que el comercio se realizaba principalmente con Estados Unidos y con Europa.
En 1980 surge la Asociación Latinoamericana De Integración (ALADI), creada con el objetivo de lograr una nueva integración con los países de la región. Por medio de su estructura flexible permitió que Argentina y Brasil firmaran acuerdos bilaterales como la Declaración del Foz de Iguazú de 1985; firmado por los presidentes Raúl Alfonsin (Argentina) y José Sarney (Brasil) que destrabó las dificultades para la integración regional. Fue considerado como el certificado del nacimiento político del MERCOSUR, dejando atrás décadas de desconfianza y que sirvió para la ampliación del esquema regional.
El tratado de Asunción de 1991 fijó objetivos ambiciosos: Eliminar barreras arancelarias, establecer un arancel común y coordinar políticas macroeconómicas. Estas metas buscaban mejorar la competitividad institucional de los países miembros y ampliar sus mercados Internos mediante la integración.
En 1994, el bloque dio un paso institucional decisivo con la firma del Protocolo de Ouro Preto que otorgó personalidad jurídica internacional al MERCOSUR y pudo definir su estructura institucional. A partir de entonces, el proceso de integración adquirió mayor solidez normativa y capacidad de negociación externa.
A lo largo de estas tres décadas y media, el MERCOSUR logró consolidar una zona de Libre Comercio y posicionarse como un actor relevante en América Latina. Sin embargo, persisten desafíos estructurales: como las asimetrías económicas de los países miembros, las dificultades para avanzar hacia un Mercado Común pleno y las tensiones políticas internas.
A 35 años de su firma, el Tratado de Asunción sigue representando una apuesta estratégica por la integración regional en América del Sur, aunque aún esté lejos de haber alcanzado plenamente sus objetivos reales. El MERCOSUR ha logrado sostenerse como espacio de cooperación económica y política, pero su evolución evidencia tensiones entre la voluntad integradora y las prioridades nacionales de sus estados miembros.
En un escenario internacional cada vez más competitivo y fragmentado, el desafío no solo radica en preservar al bloque sino en redefinir su alcance y profundidad para que continúe siendo una herramienta efectiva de desarrollo e inversión global.
Que el conocimiento no se extinga.