Desde su adopción en la Resolución 73/25 de las Naciones Unidas, cada 24 de enero se celebra el Día Internacional de la Educación. El propósito de este día es concientizar sobre la importancia de la educación para los objetivos de la paz y el desarrollo sostenible.
La resolución destaca que la educación es la base para una sociedad justa, igualitaria y autosuficiente. Además, reconoce su papel fundamental en la creación de sociedades resilientes y en los procesos de erradicación de la pobreza y el hambre.
A pesar de que este día se aprobó en el marco de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, la educación es mucho más que una meta. Se trata de un derecho humano fundamental consagrado en el Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Este exige la obligatoriedad y la gratuidad de la educación elemental, orientada al pleno desarrollo de la personalidad humana y al mantenimiento de la paz.
Asimismo, la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 estipula que la educación superior debe ser accesible para todas las personas. De esta manera, la educación en sí es considerada un bien público y una responsabilidad colectiva de la comunidad internacional.
Este 2026, el enfoque del Día de la Educación de la ONU está en «el poder de la juventud para la co-creación de la educación». Así, el énfasis se encuentra en la participación activa de las nuevas generaciones. Después de todo, los jóvenes menores de 30 años representan más de la población mundial actualmente.
En ese sentido, como principales beneficiarios del sistema educativo, los jóvenes deben participar activamente en la reinvención del aprendizaje. El actual contexto de transformaciones radicales impulsadas por la revolución tecnológica de la inteligencia artificial promueve la participación juvenil. Frente a este escenario, es vital la colaboración de la juventud en la creación de sistemas educativos modernos y pertinentes.
Sin embargo, pese a los avances, la comunidad internacional sigue enfrentando obstáculos críticos para lograr la educación universal de calidad. Aproximadamente 250 millones de niños y jóvenes permanecen sin escolarización en el mundo, mientras que 763 millones de adultos son analfabetos. Asimismo, en contextos de crisis humanitaria, 4 millones de niños refugiados no poseen acceso a servicios escolares.
Frente a este panorama, se yergue la UNESCO como el único organismo de la ONU con mandato sobre todos los aspectos de la educación. Su misión incluye liderar la Agenda Mundial de Educación 2030 vía el ODS 4; y fortalecer los sistemas educativos desde el preescolar hasta la educación superior. Del mismo modo, coordina el movimiento «Educación para Todos» y actúa como laboratorio de ideas para nuevas tendencias educativas.
Finalmente, no se debe dejar de reconocer el papel fundamental que ejerce la educación en el desarrollo y en la construcción de sociedades pacíficas. Las grandes transformaciones del futuro provendrán de las generaciones jóvenes, las cuáles podrán enfrentar desafíos de gran magnitud gracias a la educación de calidad. Como dijo Nelson Mandela y recoge la UNESCO, «La educación es el arma más poderosa que puede emplearse para cambiar el mundo».
Que el conocimiento no se extinga.