El gobierno de Donald Trump evalúa la posibilidad de revisar su posición sobre el apoyo a la soberanía del Reino Unido en las Islas Malvinas, según un correo interno del Pentágono difundido por Reuters y replicado por medios internacionales.
El documento forma parte de un conjunto de opciones de política exterior que el Departamento de Defensa estadounidense analiza como respuesta a desacuerdos con aliados europeos por su postura frente al conflicto con Irán y otros focos de tensión en Medio Oriente. Aparece, entre esas alternativas, la revisión de posiciones históricas de Washington sobre territorios de ultramar europeos, incluso las Islas Malvinas, administradas por el Reino Unido y reclamadas por Argentina.
Aunque el contenido del correo no representa una decisión oficial ni un cambio inmediato de política exterior, la inclusión del tema en una discusión estratégica marca una novedad diplomática. Durante décadas, Estados Unidos sostuvo un respaldo de facto a la administración británica del archipiélago.
La propuesta generó una reacción inmediata en Reino Unido. El gobierno de Keir Starmer reafirmó que la soberanía sobre las islas “no está en discusión” y ratificó que la posición británica continúa basada en el principio de autodeterminación de los habitantes del lugar. Ese argumento fue reforzado por el gobierno inglés desde el referéndum celebrado en 2013 en las islas, en el que, según las autoridades, el 99,8% de los votantes se pronunció por mantener su estatus como territorio británico de ultramar. Londres suele invocar ese resultado como eje de su posición diplomática sobre Malvinas.
Argentina, en cambio, rechaza ese criterio y sostiene que el principio de autodeterminación no aplica en este caso por tratarse de una población implantada tras la ocupación británica de 1833. Buenos Aires mantiene que la cuestión debe resolverse mediante negociaciones bilaterales de soberanía en el marco de las Naciones Unidas.
La posición británica también se trasladó a la prensa, donde distintos medios —The Sun, The Telegraph, The Guardian y Daily Mail— interpretaron la posibilidad de una revisión estadounidense como una señal de alerta para la relación históricamente estratégica entre Londres y Washington.
La disputa por las islas mantiene además un fuerte peso histórico. La guerra de 1982 entre Argentina y Reino Unido dejó 649 soldados argentinos y 255 británicos muertos y convirtió la soberanía del lugar en uno de los temas más sensibles de la política exterior argentina.
Por ahora no existe confirmación de un cambio formal en la decisión estadounidense pero la posibilidad de que Washington considere revisar su postura sobre Malvinas volvió a instalar en la agenda internacional una disputa que parecía fuera del centro del debate diplomático.
Que el conocimiento no se extinga.