El periodismo de datos todavía es una disciplina en desarrollo en gran parte de América Latina. Mientras en algunos países las redacciones incorporan cada vez más perfiles especializados, en otros el desafío comienza mucho antes: conseguir la información. Para Lía Barrios, primera periodista de datos de Paraguay y cofundadora de Paraguay Data, esa diferencia explica buena parte de las particularidades del periodismo latinoamericano.
Radicada actualmente en Nueva York, Lía Barrios es egresada de la Universidad Nacional de Asunción en Ciencias de la Comunicación. Este año fue seleccionada para el Stigler Center Journalists in Residence Program de la Universidad de Chicago y obtuvo la beca Reynolds para cursar el LEDE Program de la Universidad de Columbia. Ambas experiencias, asegura, tienen un objetivo en común: fortalecer el periodismo de datos en la región.
“En mi caso elegí cursos de Data Analysis, estadística y contabilidad financiera porque quería justamente traer esos conocimientos para el periodismo de datos, no solamente para Paraguay, sino, si es posible, para Latinoamérica”, explicó.
Más allá de los contenidos académicos, destacó el valor de construir redes con otros periodistas. “Conocer gente a veces puede ser el arma más poderosa para un latino, para un periodista, porque cuando uno tiene proyectos para la comunidad, cuanto más personas conozcamos y más conexiones hagamos, más oportunidades se abren, no solamente para nosotros, sino para toda la comunidad de Paraguay Data”.
Durante su estadía en Chicago conoció experiencias de medios locales sostenidos por sus audiencias, modelos de financiamiento y formas de trabajo colaborativo que espera adoptar la realidad latinoamericana. En cuanto al LEDE Program, lo definió como una formación intensiva orientada al desarrollo de habilidades técnicas que luego cada participante puede profundizar según sus intereses.
El interés por compartir ese conocimiento ya comenzó a materializarse a través de Paraguay Data, organización desde la que impulsó un curso introductorio de programación para periodistas.
Según Barrios, el propósito nunca fue formar especialistas en pocas semanas, sino demostrar que esas herramientas están al alcance de cualquier profesional de la comunicación. “El objetivo de ese primer curso no era enseñar programación, sino más que nada invitar a la gente a aprender programación. Uno no va a salir siendo experto, pero puede tener su primer contacto como periodista en la programación”.
También señaló que muchos periodistas creen que la programación está reservada para perfiles técnicos, cuando en realidad puede convertirse en una herramienta útil para investigar, analizar datos y encontrar historias. “Lo que nosotros buscamos es que la gente vea que sí va a poder aprender y que de hecho es muy útil, que de hecho puede ser divertido”.
El objetivo, agregó, es continuar con workshops sobre herramientas vinculadas al análisis de datos, el scraping (extraer datos estructurados de sitios web) y el uso de la inteligencia artificial (IA) aplicada al trabajo periodístico.
Antes de incorporarse a proyectos internacionales como la Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), Barrios trabajó en ABC Color, donde cubría la Municipalidad de Asunción. Allí comenzó la investigación sobre el desvío de fondos públicos que, según la Contraloría General de la República (CGR), involucró 500.000 millones de guaraníes destinados originalmente a inversiones públicas.
Al recordar ese proceso, explicó que no integraba un equipo formal de investigación. “Uno está escribiendo todos los días sus noticias y, aparte, uno elige que quiere también hacer investigación. No es que nos dan el tiempo, el espacio para hacer investigación”.
A su entender, esa situación refleja una realidad frecuente en Paraguay: los periodistas investigan muchas veces por iniciativa propia, mientras cumplen con la cobertura diaria de actualidad. “Los medios y los dueños todavía no dan suficiente presupuesto, espacio e incluso no valoran el trabajo y el riesgo que implica hacer investigación en Paraguay”.
La investigación comenzó con pedidos de acceso a la información pública y la recopilación de documentos oficiales. Sin embargo, gran parte de la documentación llegó gracias a distintas fuentes. “Hubo mucho periodismo tradicional, del bueno, porque primero hice muchos pedidos de acceso a la información. Algunos me respondieron, otros no, pero finalmente conseguí los documentos gracias a las fuentes”.
A medida que avanzaban las publicaciones, nuevas personas comenzaron a aportar información que permitió ampliar el alcance a la investigación. “La gente me empieza a llamar. Fuentes muy buenas empiezan a decir: ‘Mira que esto que estás publicando tiene que ver con esto, con lo otro’, y eso te va dando más pistas para ir escalando la historia”.
Aunque gran parte del trabajo consistió en revisar documentos, Barrios explicó que algunas herramientas tecnológicas permitieron acelerar el análisis. Una de ellas fue Pinpoint, desarrollada por Google, que utilizaron para localizar información específica dentro de una gran cantidad de archivos. “Teníamos demasiados documentos y queríamos buscar palabras específicas. Una tarea muy sencilla nos hubiera llevado meses la hicimos en horas”.
Gracias a ese proceso, lograron encontrar información vinculada con el uso de los fondos investigados. Para Barrios, sin embargo, el uso de herramientas no reemplaza el trabajo periodístico ni el conocimiento de las fuentes. “Yo no era una experta, yo no era una auditora, yo era una periodista. Entonces para mí las fuentes son claves para ir entendiendo cada cosa”.
Al comparar la realidad de América Latina con la de otros países, Barrios sostuvo que muchas de las dificultades del periodismo de datos aparecen incluso antes del análisis. “Nosotros nos estamos rompiendo la cabeza en el primer paso, que es recolectar los datos”.
Mientras que en otros lugares existen bases de datos públicas, APIs y sistemas de acceso relativamente sencillos, en gran parte de la región los periodistas todavía deben dedicar buena parte de su trabajo a obtener información que debería ser pública. “Eso nos obliga a mejorar nuestras habilidades”.
Lejos de considerar esa situación como una desventaja, afirmó que muchos colegas extranjeros reconocen el valor del trabajo desarrollado en América Latina por las dificultades que implica. “Cuando hablas con gente de otros países, justamente ellos te dicen que el periodismo más divertido está en Latinoamérica”.
Para Barrios, una de las principales deudas del periodismo en Paraguay es la cobertura de los gobiernos municipales. Explicó que, con el paso de los años, muchos medios redujeron la cantidad de corresponsales, lo que dejó numerosos municipios sin un seguimiento permanente. “La única persona que tal vez podría controlar sería un periodista, pero no hay”.
En ese sentido, consideró que es necesario fortalecer el periodismo de investigación y ampliar la cantidad de profesionales dedicados al control de la gestión pública local.
Otro de los temas abordados fue el impacto de la IA en las redacciones. Barrios consideró que estas herramientas pueden ampliar de manera considerable la capacidad de trabajo de los periodistas, siempre que exista conocimiento sobre su funcionamiento. “La inteligencia artificial tiene que ser un asistente”.
Según explicó, utilizar modelos de IA de manera responsable implica comprender cómo funcionan y supervisar cada etapa del proceso implica comprender cómo funcionan y supervisar cada etapa del proceso, en lugar de delegar completamente el análisis. “No podemos simplemente entrar a ChatGPT y pedirle que nos haga un análisis de datos. Hay que entender cómo hacerlo y que la IA sea simplemente nuestra asistente”.
También sostuvo que estas tecnologías pueden ayudar a democratizar el periodismo de datos al ofrecer nuevas posibilidades a redacciones más pequeñas y proyectos independientes, siempre que exista formación para utilizarlas correctamente.
En un escenario marcado por la desinformación y el consumo acelerado de contenidos, Barrios cree que el periodismo de investigación continúa ofreciendo aquello que difícilmente pueda reemplazarse. “La investigación es única y original, no vas a encontrar la misma”.
A su entender, esa capacidad para producir información exclusiva sigue siendo uno de los principales valores de la profesión. “La investigación es lo que va a mantener vivo a los medios, es lo que nos va a hacer que la gente nos siga queriendo escuchar”.
Al cerrar la entrevista, volvió sobre una convicción que, según dijo, la acompaña desde el inicio de su carrera. “Yo siempre he creído y voy a seguir creyendo que nuestro trabajo vale la pena en todo sentido”.
Agradecemos profundamente a Lía, por la oportunidad, el tiempo y espacio.
Que el conocimiento no se extinga.