El Movimiento 30 de Septiembre, conformado por un grupo de soldados de izquierda, secuestró y ejecutó a seis generales del ejército de alto rango en Indonesia para, presuntamente, evitar un golpe de Estado contra el presidente Sukarno. Tras el incidente, el general Suharto tomó el control del ejército, acusó al Partido Comunista de Indonesia (PKI) de la autoría y desató una violenta persecución que destruyó las bases de la izquierda en el país asiático.
La campaña militar iniciada por Suharto, desarrollada en Java Central y Java Oriental hasta la isla de Bali principalmente (para luego tener intervenciones en otras partes de Indonesia), resultó en el asesinato de entre 500.000 y un millon de personas sospechosas de ser partidarios del PKI, junto con el encarcelamiento de un millón más. Esta purga se estima que duró desde octubre de 1965 hasta marzo de 1966.
Tras consolidar su poder, el general instauró el denominado Nuevo Orden, una dictadura prooccidental que gobernó durante 32 años, entre 1966 a 1998, e impuso un estricto silencio sobre los testimonios de las víctimas para sostener la narrativa del régimen.
Las causas del caso de Indonesia cubren desde la situación nacional como la internacional. Las tensiones en las élites políticas nacionales tenían una creciente preocupación por la oposición, el primer presidente electo democráticamente luego de la independencia, Sukarno y la gran influencia del PKI dentro de la nación.
En el plano internacional, la disputa geopolítica de la Guerra Fría marcó profundamente este suceso, debido a la presión de alinear las nuevas naciones dentro del tablero geopolítico bipolar, siendo Indonesia uno de los principales influyentes en Asia y con mayores recursos naturales.
El National Security Archive de la Universidad George Washington logró la desclasificación de 39 documentos de la Embajada estadounidense en Yakarta que confirman el apoyo activo de Estados Unidos y la CIA al régimen militar. Los archivos demuestran que Washington conocía la masacre, financió el régimen y facilitó listas de militantes de izquierda para su ejecución.
La influencia de la masacre indonesia trascendió sus fronteras y se convirtió en un referente para la contención de la izquierda a nivel internacional. Analistas y periodistas expertos señalan que el método de exterminio sistemático ejecutado en el país asiático sirvió de guía para las intervenciones de seguridad que liquidaron a los movimientos de izquierda en América Latina años después, como en el caso del chileno Salvador Allende.
Hasta el día de hoy, el debate sobre esta masacre sigue vigente en Indonesia, donde el Estado aún suprime las historias individuales que se desvían de la narrativa oficialista lo que perjudica la reconciliación histórica.
Que el conocimiento no se extinga.