Harald nació como príncipe del Reino de Noruega el 21 de febrero de 1937. En 1940, cuando las tropas de la Alemania nazi invadieron su país, se exilió junto a sus padres en Suecia y luego en Estados Unidos, a donde fueron invitados por la familia Roosevelt. Luego de la liberación del país por fuerzas aliadas, el joven príncipe y su familia volvieron a Noruega. A partir de la liberación, la familia real jugó un rol fundamental en el desarrollo económico y social del país, que hoy en día es ejemplo de calidad democrática e igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos. Tanto es así que en los sesenta y setenta, un joven príncipe heredero Harald se desempeñó como regatista de vela, disciplina que lo llevó a competir en tres ediciones de los Juegos Olímpicos.
En 1959 conoció a Sonja Haraldsen, una joven plebeya con quien empezó a verse en secreto, lejos de la desaprobación de sus padres, que esperaban una aristócrata para su hijo. Después de mucho esperar, Harald les comunicó a sus padres que si no se casaba con Sonja no se casaría con nadie. Como Harald era el único heredero, sus padres temían el final de la dinastía Glücksburg, y con ella, el fin de la monarquía en Noruega. Fue por ese motivo que el Rey Olaf finalmente dio su consentimiento para la boda, que se celebró el 29 de agosto de 1968. Tristemente, la fecha coincide ahora también con el deceso del Rey.
Tuvieron dos hijos: Marta Luisa y Haakon, quien ahora asumirá el trono como Haakon VII. Ambos hijos contaron con gran libertad para vivir su vida y elegir a sus parejas. Marta Luisa se casó en segundas nupcias con un chamán norteamericano y Haakon se casó con Mette Marit, una madre soltera cuyo primer marido había tenido vínculos con el narcotráfico.
En la actualidad, el comportamiento de Mette Marit puso en jaque la credibilidad y el respeto que sentía el pueblo noruego por su familia real. A principios de este año, se conoció que el nombre de la ahora Reina consorte aparecía varias veces en los infames archivos Epstein. En el intercambio de mails entre ambos se podía extraer que la princesa y el delincuente sexual convicto habían cultivado una amistad durante varios años. Asimismo, Marius Borg, su hijo, cumplle actualmente una pena en suspenso luego de haber sido condenado a cuatro años de prisión por dos cargos de violación.
Estos hechos recientes no hacen más que minar la popularidad y la confianza del pueblo en el reinado de Haakon VII. Si su padre fue ejemplo de servicio y dedicación, hay quienes consideran que esta seguidilla de escándalos perjudicarán fuertemente al próximo Rey. Por lo pronto, Haakon VII anunció que adoptará el lema de su padre: Todo por Noruega, como una muestra cabal de su intención de continuar con su legado. En un futuro lo sucederá su hija Ingrid Alexandra, quien llegado el momento se convertirá en la primera Reina de Noruega por derecho propio desde la Edad Media.
En septiembre de 2016, el Rey Harald de alguna forma consolidó su legado con un discurso que buscaba exaltar el carácter progresista y abierto de Noruega hacia el mundo. Con motivo de sus bodas de plata, el Rey que amó libremente declaró que los noruegos son niñas que aman a otras niñas, niños que aman a otros niños o niñas que aman a otros niños (...) Los noruegos creen en Dios, en Alá, en todo y en nada(...) Los noruegos vienen del norte del Sur y del Centro, pero también son inmigrantes de Suecia, Afganistán, Pakistán o Polonia (...) Mi mayor deseo para Noruega es que podamos cuidarnos los unos a los otros (...)
El Rey Harald nació en un mundo en conflicto, donde la integridad territorial de Noruega se veía amenazada por la Alemania Nazi. Se convirtió en Rey de un país que es ejemplo de diplomacia, multilateralismo y solución pacífica de controversias. Dejó este mundo convulsionado y en conflicto con la firme certeza de haber dirigido a su país con dedicación y humildad.
Que el conocimiento no se extinga.