Los drones, los satélites, los misiles de largo alcance y las capacidades cibernéticas han reducido limitaciones de distancia, no obstante, no han eliminado la importancia del territorio. Por el contrario, en la actualidad podemos observar que conflictos como la guerra ruso-ucraniana, las tensiones en Oriente Medio y la feroz competencia entre China y Estados Unidos demuestran que aún los Estados continúan disputándose territorios, corredores, costas y zonas de influencia.
Para observar y comprender esta realidad podemos ponernos dos lentes distintos, para ello hay que hablar de las dos principales ideas de la geopolítica clásica: el Heartland de Halford Mackinder y el Rimland de Nicholas Spykman. Estos lentes no deben ser vistos como teorías que sean capaces por sí solas de explicar los conflictos actuales, cada potencia beligerante tiene objetivos específicos que se pueden entender a partir de la compresión de ambos postulados.
Mackinder y la importancia del corazón continental
Para Halford Mackinder, Eurasia constituía un espacio estratégico fundamental; su teoría del Heartland partía de la siguiente idea: quien consiguiera controlar el gran núcleo continental euroasiático obtendría condiciones favorables para poder proyectar su poder sobre espacios mucho mayores. De esta manera Mackinder entiende el territorio como una plataforma de poder, un Estado con control estratégico no solo obtiene profundidad, tiene acceso a recursos.
Ahora, ¿cómo podemos utilizar a la teoría del Heartlant como un lente para entender la actualidad? Si nos situamos en el conflicto actual entre Rusia y Ucrania podemos observar que el territorio ucraniano ocupa una posición estratégica entre Europa y Rusia, y constituye un espacio fundamental en el equilibrio de poder de Europa oriental. Desde esta teoría, el conflicto en proceso se puede observar como una disputa entre los países Europeos y Rusia por la orientación estratégica de un territorio situado en una zona central para la seguridad continental.
Es importante tener en cuenta que la teoría de Mackinder no explica por sí sola un conflicto o la decisión de Rusia por invadir Ucrania, sino que existen muchos factores que juegan un papel relevante, tales como los factores históricos, políticos, los intereses económicos, militares e ideológicos. Mackinder nos permite es observar un sector del conflicto y formular preguntas como la siguiente: ¿qué ocurre cuando una potencia considera que un territorio, que se constituye en un espacio estratégico, está pasando a la esfera de influencia de su rival?
Spykman y el poder de las periferias
Nicholas Spykman plantea algo distinto: para él la región decisiva no era necesariamente el centro de Eurasia, sino el Rimland, es decir, las zonas dispuestas en la periferia y la costa del continente, ya que estas regiones concentran población, actividad económica, rutas comerciales, además de brindar acceso marítimo. Este nuevo lente nos permite comprender una enorme parte de la competencia estratégica actual. Países como Estados Unidos, China y otras potencias no se ven obligados estratégicamente a conquistar grandes extensiones de territorio para aumentar su poder, sino que ejercen su supremacía y proyectan su poder mediante el control de puertos, estrechos, rutas comerciales y bases militares, y articulando alianzas de protección.
Este lente lo podemos utilizar para analizar la situación del Indo-Pacífico. Taiwán posee una importancia estratégica fundamental en la región, que no depende únicamente de su territorio, sino de su ubicación dentro de las rutas marítimas y de la primera cadena de islas; el tomar control de este espacio por cualquier potencia actual modificaría significativamente el equilibrio militar del Pacífico occidental. La misma lógica podemos aplicar en Oriente Medio, zonas estratégicas como el estrecho de Ormuz, el mar Rojo, el canal de Suez e incluso los corredores que conectan el Golfo con el Mediterráneo tienen un valor enorme en la estratégica militar; en estos casos en específico el territorio importa ya que conecta espacios de poder.
La principal utilidad que radica en las prespectivas de Mackinder y Spykman es que para analizar el mundo contemporáneo hay que entender que los estados pueden perseguir objetivos territoriales diferentes, si una potencia beligerante busca una profundidad estratégica, un control territorial continental y una zona de seguridad frente a sus adversarios, la perspectiva más adecuada sería la de Mackinder; pero si una potencia busca controlar rutas comerciales, corredores, estrechos y genera alianzas que rodea a una potencia continental, la lógica de Spykman nos resulta apropiada.
De todas formas, ambas estrategias pueden coexistir. Una potencia puede buscar de forma simultánea profundidad terrestre y acceso marítimo, mientras busca impedir que su adversario o sus adversarios controlen territorios estratégicos.
Que el conocimiento no se extinga.