(contiene spoilers)
El 28 de febrero de 2026, día en el que comenzó el actual conflicto en Medio Oriente, Estados Unidos bombardeó por error una escuela de niñas, asesinando a casi un centenar de alumnas que se encontraban estudiando allí. La magnitud de la tragedia, retratada en los rostros desconsolados de los padres y madres de las niñas, guarda una relación siniestra con otro hecho similar ocurrido en el pasado.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Británico buscaba ayudar a la resistencia danesa a vencer a los nazis —que ocupaban el país desde 1940— en el marco de una operación militar conocida como Operación Cartago. La misma consistía de una serie de bombardeos sobre diversos edificios utilizados por los nazis (sobre todo la Gestapo) para torturar a miembros de la resistencia en Copenhague. Sin embargo, un error de cálculo hizo que el objetivo de los pilotos fuera el Instituto Juana de Arco, una escuela francesa de niñas.
En este hecho real se basó el director danés Ole Bornedal para realizar la película Una sombra en mi ojo, disponible en Netflix. El film narra la tragedia desde la perspectiva de tres niños: Eva, Rigmor y Henrik. A través de sus ojos, la audiencia se sumerge en la cotidianidad de Dinamarca durante la ocupación nazi, con sus ejecuciones sumarias a la luz del día, un antisemitismo latente y los conflictos entre resistentes y colaboracionistas.
La película se detiene en el funcionamiento de la escuela católica antes del horror. Las representaciones teatrales de las niñas, así como las dudas religiosas y existenciales de Teresa, la monja que oficia de maestra, nos ofrecen un tierno retrato de la cotidianidad antes de la tragedia. Este sea quizás uno de los mayores aciertos de la película; las niñas no aparecen solamente como víctimas, sino que se construye una narrativa donde la inocencia de la infancia se ve interrumpida por la realidad y el horror de la guerra.
El montaje y la edición constituyen herramientas fundamentales para crear un clima de miedo e incertidumbre minutos antes de que comience el bombardeo. Asimismo, la escena que se desarrolla en el teatro cercano a la escuela, cuando la actriz lee los nombres de las niñas que fueron trasladadas a un hospital, es fundamental para empatizar con el dolor de los padres, aterrados por la suerte que hayan podido sufrir sus hijas.
La interpretación de las jóvenes actrices es uno de los aspectos más sobresalientes del film. Esther Berlich y Ella Josephine Lund, quienes interpretan a Rigmor y Eva respectivamente, se destacan por su habilidad para mostrar el miedo y el terror en una situación límite para dos niñas que por la mañana habían ido a la escuela sin saber lo que sucedería por la tarde.
A pesar de que la escuela y las niñas que la frecuentan son los protagonistas de la película, la brutalidad de la ocupación nazi y las torturas a las que son sometidos los daneses que luchan con la resistencia aportan argumentos a favor de los objetivos británicos. La intención del Reino Unido de colaborar con la liberación de Dinamarca se frustra como consecuencia de un terrible -y evitable - error humano. En este sentido, la película busca también humanizar a los jóvenes soldados responsables del bombardeo. Se los muestra como dos jóvenes comprometidos, y a la vez aterrados, por la responsabilidad que pesa sobre sus hombros.
Lamentablemente, el desenlace de este film no es ningún misterio: se cree que alrededor de 85 niñas y 19 adultos murieron como consecuencia del bombardeo. No obstante, el desarrollo de la película y la decisión de retratar a las víctimas a través de sus sueños, miedos y deseos es esencial para arrojar luz sobre el sufrimiento y la pérdida de los no combatientes, las víctimas inocentes de la guerra.
En tiempos de conflicto, donde la guerra está cada vez más presente a lo largo y ancho del planeta, Una sombra en mi ojo resulta una película fundamental. Al abordar la cuestión de la guerra desde la perspectiva de los civiles, particularmente los niños, el film se destaca de otros largometrajes que prefieren mostrar a la guerra como una travesía o un viaje de aventuras.
Una sombra en mi ojo es una película imprescindible que expone los costos de la guerra para los no combatientes y la pérdida de la inocencia de los niños atrapados en medio de los conflictos. Cómo homenaje a las niñas de Minab y Copenhague debemos trabajar todos los días por la seguridad de los niños que deben atravesar su infancia en medio de una guerra.
Que el conocimiento no se extinga.